

Michel Houellebecq alabado y denostado por igual, acumula lectores y críticos voraces que devoran sus obras tanto como críticos y lectores incapaces de encontrar el quid de su literatura y menos aún su repercusión. Tal dicotomía se vio reflejada hace un mes en Babelia donde en el mismo día aparecía una crítica elogiosa: Un mundo sin maquillaje de Santiago Gamboa y otra negativa, la de Alberto Manguel, Escribiendo sobre gustos. Ante tal divorcio el lector se halla como el niño perdido entre papá y mamá que se tiran los trastos, ¿A quién hacer caso? Optemos por revisar lo que ofrece el autor y después seamos lectores maduros y tomemos nuestra propia decisión si no la tenemos ya. LEER MÁS
Houellebecq es un fenómeno metaliterario, su aura sobrepasa su obra. «Toda sociedad tiene sus puntos débiles, sus llagas. Meted el dedo en la llaga y apretad bien fuerte (...) Hablad de la muerte y del olvido (...) Sed abyectos: seréis verdaderos.» Por tanto su crítica atroz de la sociedad preconiza muchas de sus obras. Plataforma y Las partículas elementales critican la hipocresía social de la que el mismo autor participa. Misoginia, prostitución, racismo, intelectualidad cuando se quiere decir economía salvaje, y ahora con El mapa y el territorio, arte, incluyendo en él la literatura y el personaje que representa a Houellebecq y su propio asesinato. Un logro dirán algunos, una tensión sin sentido propondrán otros.
Jed Martin es el personaje central de esta obra que viaja desde unas décadas atrás hasta el futuro propuesto que nos espera dentro de veinte o treinta años. Un artista del mundo de la pintura, la fotografía y la creación que triunfa en los desechos del consumismo y la macroeconomía. Los críticos de arte elevan a los altares su imágenes, simples fotografías de mapas de Michelin. Ponen por las nubes sus representación de objetos materiales y le otorgan la categoría de artista universal con sus cuadros sobre los prohombres del mundo actual, incluyendo a Steve Jobs y Bill Gates, el magnate de VW Pietsch o el propio Houellebecq.
Martin es un hombre apocado, incapaz de relacionarse abiertamente. Sólo su padre jubilado y recluido u Olga, la ejecutiva de Michelin con la que comparte aventura se cruzarán en su camino... Hasta que el Houellebecq personaje aparece, es representado, asesinado, troceado y su muerte resuelta con la ayuda del mismo Martin.
La onírica aventura futurista que abarca la última parte del libro busca “apretar la llaga” de la sociedad actual convirtiendo a Francia en un paraíso turístico incomprensible para Martin pero, por fin, cercano.
Su ritmo y su escritura son por momentos caóticos, su argumentación fluctúa cerca de la enajenación mental, a ratos genio a ratos impostor. Nos sentimos como en la anécdota judía del rabino a cuya casa acude un esposo pidiéndole ayuda matrimonial y éste le dice: “tienes razón”. Poco después llega la esposa quien después de ser escuchada recibe la comprensión del religioso: “tienes razón”. Escuchando oculta todo se haya la mujer del rabino quien después de oír las dos respuestas se dirije a él increpándonle “Moisés, no pueden tener los dos la razón”. Calmadamente Moisés responde: “Sabes, mujer, tú también tienes razón”.
Sin duda Houellebecq sigue siendo una experiencia. Si esa experiencia es necesaria o prescindible decídanlo ustedes.
Marc Canela
FICHA DEL LIBRO
Título: El mapa y el territorio | Autor: Michel Houellebecq | Editorial: Anagrama | Páginas 384 | Precio 21,90€
COMPRA ESTE LIBRO O CUALQUIER OTRO PRODUCTO EN FNAC.ES Y PAGA 1€ POR LOS GASTOS DE ENVÍO
Jed Martin es el personaje central de esta obra que viaja desde unas décadas atrás hasta el futuro propuesto que nos espera dentro de veinte o treinta años. Un artista del mundo de la pintura, la fotografía y la creación que triunfa en los desechos del consumismo y la macroeconomía. Los críticos de arte elevan a los altares su imágenes, simples fotografías de mapas de Michelin. Ponen por las nubes sus representación de objetos materiales y le otorgan la categoría de artista universal con sus cuadros sobre los prohombres del mundo actual, incluyendo a Steve Jobs y Bill Gates, el magnate de VW Pietsch o el propio Houellebecq.
Martin es un hombre apocado, incapaz de relacionarse abiertamente. Sólo su padre jubilado y recluido u Olga, la ejecutiva de Michelin con la que comparte aventura se cruzarán en su camino... Hasta que el Houellebecq personaje aparece, es representado, asesinado, troceado y su muerte resuelta con la ayuda del mismo Martin.
La onírica aventura futurista que abarca la última parte del libro busca “apretar la llaga” de la sociedad actual convirtiendo a Francia en un paraíso turístico incomprensible para Martin pero, por fin, cercano.
Su ritmo y su escritura son por momentos caóticos, su argumentación fluctúa cerca de la enajenación mental, a ratos genio a ratos impostor. Nos sentimos como en la anécdota judía del rabino a cuya casa acude un esposo pidiéndole ayuda matrimonial y éste le dice: “tienes razón”. Poco después llega la esposa quien después de ser escuchada recibe la comprensión del religioso: “tienes razón”. Escuchando oculta todo se haya la mujer del rabino quien después de oír las dos respuestas se dirije a él increpándonle “Moisés, no pueden tener los dos la razón”. Calmadamente Moisés responde: “Sabes, mujer, tú también tienes razón”.
Sin duda Houellebecq sigue siendo una experiencia. Si esa experiencia es necesaria o prescindible decídanlo ustedes.
Marc Canela
FICHA DEL LIBRO
Título: El mapa y el territorio | Autor: Michel Houellebecq | Editorial: Anagrama | Páginas 384 | Precio 21,90€
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¿Cómo nace “El final del amor”?Pues la verdad es que es algo verdaderamente extraño en mi carrera. No soy un escritor al que las ideas se le ocurran muy fácilmente, tengo que buscarlas. Y aunque la literatura me habite incluso cuando no escribo, necesito de una férrea voluntad para obligarme a escribir. Ello hace que mis libros nazcan sobre todo de la voluntad. Pero con “El final del amor” fue diferente, nace de una manera más espontánea sin que ello implique que técnicamente este menos trabajado, sino que el impulso de escribirlo no fue premeditado. Nace más bien del cansancio del mi libro anterior.
“Tiempo de vida” es un libro de no ficción en el que hablaba con mi voz y de mi experiencia con mi padre. Fue un libro que me procuró muchas satisfacciones en lo personal y en lo literario pero que me obligó a escribir pensando mucho en mí mismo y en mis cosas y a exponerlas a la visión publica. Esa exposición de mi interior y ese hablar y pensar en mí que duró todo el tiempo de la promoción me hizo terminar bastante cansado de mí mismo y, de una manera muy natural, como si mi cuerpo me hubiese pedido descomprimirme de esa dosis excesiva de realidad y auto realidad que fue “Tiempo de vida”, me volqué en la escritura de estos cuentos sin saber ni siquiera que terminarían siendo un libro. De pronto me vi escribiendo un cuento o necesitando escribir un cuento, buscando el argumento y tomando las decisiones adecuadas para hacerlo pero sin pensar que estaba escribiendo el primero de una serie que terminarían convertidos en “El final del amor”. Fue cuando tuve los dos primeros que pensé que podría tener un libro. LEER MÁS
Dice el apóstol Pablo en la Primera Carta a los Corintios, capítulo 13, que “el amor nunca deja de ser” lo que contrasta con el título de tu libro “El final del amor” ¿Qué piensa de esto?
Creo que tienen mucho que ver. Al contrario de lo que puede parecer, “El final del amor” no está compuesto por historias que necesariamente tengan que ver con el final del amor ni están centradas en el final de las relaciones amorosas ni mucho menos. Elegí ese título porque me parece que la idea del final del amor resume el amor mismo en el sentido de que, así como no es posible pensar en la vida sin la muerte, no es posible pensar en el amor sin su final. Hasta en la relación amorosa más feliz y prolongada en el tiempo, existe la idea del final del amor aunque solo sea como amenaza. Los amantes siempre piensan en el final del amor, a veces con miedo, generalmente, y a veces hasta con ganas.
En “Nos rodeaban palmeras” y “Cautivos”. Veo un nexo común que es la distancia. Tanta distancia cercana en “Nos rodeaban palmeras” que se alejan los protagonistas y en “Cautivos” la distancia física es lo que precisamente les vincula.
No se me había ocurrido verlo de ese modo y queda muy bien expresado así. Todos los cuentos están narrados en primera persona y en el caso de “Nos rodeaban palmeras” el narrador es protagonista del drama que cuenta mientras que en “Cautivos” el narrador es testigo del drama. “Nos rodeaban palmeras” intenta ser una instantánea de ese momento de lejanía que se produce en las parejas a veces en unos minutos, en unos días o en semanas. Pensé, si quiero dar cuenta de esa lejanía que se produce en el seno de una pareja, me interesa potenciar esa sensación de aislamiento, de aislarlos lo más posible. De allí que la acción transcurra en una isla pequeña. Estas decisiones técnicas tienen que ver con el tema de la distancia.
En “Cautivos”, por el contrario, lo que quería potenciar era la paradoja de dos personas que lo tienen todo para ser felices, que no se han perdido el amor el uno por el otro pero sin embargo la cosa no funciona. Ese tenerlo todo para ser felices me llevó a buscar a dos personajes sin dificultades económicas, con vidas privilegiadas, con casa en varios lugares, cosmopolitas en una palabra. La distancia es fundamental por todos los lugares que recorren, que pueden recorrer, pero eso no los une, no les capacita para vivir una relación por decirlo así, “normal”.
Guillermo le reprocha a Alicia en un momento del cuento no haberle dejado por ser ella más responsable que él, lo cual me lleva la siguiente pregunta ¿hay que tener valor para poner fin al amor o por lo menos a las relaciones?
Indudablemente. Creo que es uno de los actos más valerosos con los que un hombre o una mujer se pueden topar en su vida. Hay quien no es capaz nunca de hacer eso, que actúa con cobardía. Muchos finales agónicos de parejas ocurren precisamente porque quien provoca ese agónico final no se atreve a darlo de una sentada, se dedica a torturar al otro para que sea él quien le abandone por agotamiento.
En el caso de Guillermo no sabemos lo que esconde y es muy probable que esto le convierta, al parecer, en responsable del fracaso pero al final ambos terminan siendo víctimas y verdugos el uno del otro. Lo que me interesaba a mí era que eso no acabara con el amor sino que hasta cierto punto los vinculara. Creo que el relato más de amor del libro es precisamente este. Efectivamente hay un fracaso amoroso en estos personajes que no se desean ni pueden compartir lecho y estas circunstancias les incapacitan incluso para compartir la cotidianidad de un modo “normal” pero no pueden perderse de vista porque en el fondo se quieren. Lo que yo estoy reivindicando en el libro, que ni es un tratado sobre el amor ni pretende agotar el tema, es una idea del amor más rica y compleja que la convencional, que es posible quererse de esa extrañísima manera en la que lo hacen Alicia y Guillermo.
Los otros dos cuentos “Joanna” y Última gota fría” se detienen de alguna forma en la relación con los hijos o cómo “el final del amor” del que hemos hablado les afecta ¿Crees que la relación entre padres e hijos sufre de ciertas mutaciones?
Mi papel de padre no lo tengo aun muy claro puesto que soy un padre muy reciente, tengo un hijo de apenas dos años. Lo único que sé es que por mucho que imaginaras lo que es ser padre antes de serlo, por mucho que te lo hayas imaginado, por mucho que hubieses leído sobre el tema, verdaderamente no te haces cuenta del amor inmenso que produce un hijo. Es algo verdaderamente inconcebible. Al mismo tiempo sientes una tremenda responsabilidad, tanta que da miedo. Todos los padres nos sabemos imperfectos y nos sentimos un poco impostores. Si eres un impostor sin hijos no hay víctimas de tu impostura, pero si los tienes es peor porque ya tienes víctimas o posibles víctimas de tu impostura.
Supongo que lo que cambia cuando un hijo crece es que esa generosidad absoluta del amor del padre es una generosidad destinada al desengaño amoroso en el sentido de que lo deseable, lo que un padre debe anhelar, es darle todo a su hijo para que madure y llegue un momento en el que le abandone. Y eso es lo deseable, porque significará que has criado a un ser autónomo que sepa y pueda emanciparse de los padres. Luego, es alimentar un amor para que se produzca el desengaño amoroso por parte del padre. “Joanna” es el cuento que escribí más fluidamente, fue en el que me tropecé menos, el más espontáneo. Más que el amor que se describe en el cuento lo que me interesaba era la familia y más concretamente una de las paradojas más grandes que me inspira: la familia que debiendo ser eficaz para ayudar, preparar y proteger a los más pequeños el mayor tiempo posible para que al exponerse al mundo y sus peligros sepa cómo defenderse, termina convirtiéndose, sin quererlo, en todo lo contrario, en un conjunto de seres envilecidos, con atmósferas enrarecidas que se convierten en sofocantes y que lo que hacen es hundir a sus miembros. Y Joanna es víctima de una de estas familias. El tema final que se revela es lo de menos, lo que me interesaba era ese ambiente enrarecido que pide a la persona levantarse y abrir una ventana.
En “Última gota fría”, la mirada de un chico joven nos relata el ir y venir del unos padres que están separados y que parece que podrían volver a unirse…
En este cuento me interesaba una paradoja parecida a la de “Cautivos”. Objetivamente los padres de este chico se quieren y en un momento del relato ellos entienden que no sentirán tanto amor por sus nuevas parejas como el que se tienen el uno al otro, pero es imposible que estén juntos. Visto por los ojos de un adolescente, quiero resumir ese momento epifánico de los relatos de aprendizaje. Hay un momento en la vida cuando somos jóvenes en el que todas las verdades que conforman nuestra visión del mundo son heredadas de nuestros padres pero llega un momento también en la vida en que eso no basta. Hay personas para las que ese momento epifánico es conflictivo y se rebelan contra sus padres y para otras es simplemente una necesidad, la de ver las cosas por sus propios ojos, la de hacerse una visión del mundo más propia y es en ese momento en los que se centran los relatos de aprendizaje.
“Última gota fría” es de este tipo de relatos. Este chico como todo hijo de padres separados coquetea en un momento con la idea de que sus padres vuelvan a estar juntos. Salvo los casos extremos en los que el padre era un verdadero tirano que machacaba a la familia, lo normal es que ese deseo se manifieste. Ese momento de crecimiento de este muchacho esta ejemplificado en ese paso en el que él se da cuenta que posiblemente no es lo más deseable ni lo mejor que les podría suceder a él y a su madre.
Has dicho en algún momento que “escribir no es terapéutico” ¿matizarías esta afirmación?
Hay muchos tópicos literarios que me soliviantan. Tópicos manidos como “es que necesitaba escribir esta historia”, o “los personajes se me han impuesto” o “yo escribo para poder vivir” o “la escritura es mi psicoanálisis”… Creo que en la vida hay muy pocas cosas necesarias a parte de comer, beber, descansar… me siento muy escritor y vivo, pienso y miro literariamente pero cuando no escribo no me pasa nada. A lo largo de muchos meses de mi vida no escribo pero cuando lo hago necesito vivir dentro de ese relato, de esa novela, necesito una intensidad en la escritura que me obliga a trabajar muchas horas al día. Me aleono y me convierto en un ser asilvestrado y me olvido de cosas básicas pero pueden pasar perfectamente varios meses sin escribir y esto no hace que me descentre ni soy víctima de paranoias. Esa frase a la que aludes, que dije dentro de una conversación y en un contexto y que fue elevada a titular, parece una gran reflexión pero yo no pretendía decir nada más que la literatura es lo que es, pero que nadie se la tome como otra cosa.
¿Cómo es el día a día de trabajo literario de Marcos Giralt Torrente?
Depende de si estoy escribiendo o no y cuando hablo de “escribir” hablo más bien de escribir lo propio. La vida de un escritor está siempre contaminada de escritura y aunque no esté escribiendo un libro mío estoy escribiendo artículos o con encargos de alguna conferencia. Como ya te he dicho, pueden pasar meses sin que escriba pero cuando lo hago, lo hago con muchísima intensidad y necesito la mayor parte del tiempo. Soy incapaz de leer y procuro rechazar todos los encargos que me hacen porque me contamina. Me es muy difícil recuperar la tensión si interrumpo la escritura para elaborar un artículo o irme a una conferencia. Cuando escribo me convierto (y ahora que soy padre me es más difícil porque tengo que respetar unos horarios y unas tareas ineludibles) en un ser de las cavernas, incapaz de salir de casa y termino comiendo cualquier cosa. Ahora ya no es tan fácil, pero trato de conseguir esa tensión que necesito a la hora de escribir.
¿Trabajas con esquemas?
No creo que haya recetas para esto. Hay escritores que encaran su trabajo de muy distinta manera y eso no tiene la más mínima relevancia pues su obra puede ser buena o mala por otras razones. Yo soy muy anárquico en la distribución de mi tiempo. Hay escritores que se levantan a las nueve a escribir hasta las dos todos los días de su vida pero yo no: puedo pasar meses sin escribir o me siento y escribo y no me levanto hasta que me vence el sueño.
Sí, suelo partir de un esquema muy detallado pero luego en el proceso de escritura modifico ese esquema con entera libertad, acepto los encuentros azarosos que me asaltan por el camino. Cualquier texto, cualquier obra es producto del azar y de la voluntad. Hay cosas no previstas con las que te encuentras por el camino y luego hay cosas que aunque quieras hacer no sabes hacerlas o al revés, cosas que no pensabas que podías hacer y que metido en faena las sacas adelante. Habrá casos excepcionales, pero me cuesta creer que existan obras que se correspondan exactamente a lo que su autor había planificado.
Recomiéndanos dos libros de cuentos.
Alice Munro es básica. Si tuviese que mencionar cinco autores vivos, mundiales e imprescindibles, mencionaría a Alice Munro sin duda. No se la tiene tanto en cuenta porque desgraciadamente es mujer y desgraciadamente escribe cuentos. Si fuese varón y novelista estaría en boca de todos. Sin duda la mejor cuentista contemporánea.
Por salir del género cuento diría “Missing” de Alberto Fuguet y que curiosamente está emparentado con “Tiempo de vida”, me parece soberbio. Luego también está “Norte” de Edmundo Paz Soldán.
Pedro Crenes
Creo que tienen mucho que ver. Al contrario de lo que puede parecer, “El final del amor” no está compuesto por historias que necesariamente tengan que ver con el final del amor ni están centradas en el final de las relaciones amorosas ni mucho menos. Elegí ese título porque me parece que la idea del final del amor resume el amor mismo en el sentido de que, así como no es posible pensar en la vida sin la muerte, no es posible pensar en el amor sin su final. Hasta en la relación amorosa más feliz y prolongada en el tiempo, existe la idea del final del amor aunque solo sea como amenaza. Los amantes siempre piensan en el final del amor, a veces con miedo, generalmente, y a veces hasta con ganas.
En “Nos rodeaban palmeras” y “Cautivos”. Veo un nexo común que es la distancia. Tanta distancia cercana en “Nos rodeaban palmeras” que se alejan los protagonistas y en “Cautivos” la distancia física es lo que precisamente les vincula.
No se me había ocurrido verlo de ese modo y queda muy bien expresado así. Todos los cuentos están narrados en primera persona y en el caso de “Nos rodeaban palmeras” el narrador es protagonista del drama que cuenta mientras que en “Cautivos” el narrador es testigo del drama. “Nos rodeaban palmeras” intenta ser una instantánea de ese momento de lejanía que se produce en las parejas a veces en unos minutos, en unos días o en semanas. Pensé, si quiero dar cuenta de esa lejanía que se produce en el seno de una pareja, me interesa potenciar esa sensación de aislamiento, de aislarlos lo más posible. De allí que la acción transcurra en una isla pequeña. Estas decisiones técnicas tienen que ver con el tema de la distancia.
En “Cautivos”, por el contrario, lo que quería potenciar era la paradoja de dos personas que lo tienen todo para ser felices, que no se han perdido el amor el uno por el otro pero sin embargo la cosa no funciona. Ese tenerlo todo para ser felices me llevó a buscar a dos personajes sin dificultades económicas, con vidas privilegiadas, con casa en varios lugares, cosmopolitas en una palabra. La distancia es fundamental por todos los lugares que recorren, que pueden recorrer, pero eso no los une, no les capacita para vivir una relación por decirlo así, “normal”.
Guillermo le reprocha a Alicia en un momento del cuento no haberle dejado por ser ella más responsable que él, lo cual me lleva la siguiente pregunta ¿hay que tener valor para poner fin al amor o por lo menos a las relaciones?
Indudablemente. Creo que es uno de los actos más valerosos con los que un hombre o una mujer se pueden topar en su vida. Hay quien no es capaz nunca de hacer eso, que actúa con cobardía. Muchos finales agónicos de parejas ocurren precisamente porque quien provoca ese agónico final no se atreve a darlo de una sentada, se dedica a torturar al otro para que sea él quien le abandone por agotamiento.
En el caso de Guillermo no sabemos lo que esconde y es muy probable que esto le convierta, al parecer, en responsable del fracaso pero al final ambos terminan siendo víctimas y verdugos el uno del otro. Lo que me interesaba a mí era que eso no acabara con el amor sino que hasta cierto punto los vinculara. Creo que el relato más de amor del libro es precisamente este. Efectivamente hay un fracaso amoroso en estos personajes que no se desean ni pueden compartir lecho y estas circunstancias les incapacitan incluso para compartir la cotidianidad de un modo “normal” pero no pueden perderse de vista porque en el fondo se quieren. Lo que yo estoy reivindicando en el libro, que ni es un tratado sobre el amor ni pretende agotar el tema, es una idea del amor más rica y compleja que la convencional, que es posible quererse de esa extrañísima manera en la que lo hacen Alicia y Guillermo.
Los otros dos cuentos “Joanna” y Última gota fría” se detienen de alguna forma en la relación con los hijos o cómo “el final del amor” del que hemos hablado les afecta ¿Crees que la relación entre padres e hijos sufre de ciertas mutaciones?
Mi papel de padre no lo tengo aun muy claro puesto que soy un padre muy reciente, tengo un hijo de apenas dos años. Lo único que sé es que por mucho que imaginaras lo que es ser padre antes de serlo, por mucho que te lo hayas imaginado, por mucho que hubieses leído sobre el tema, verdaderamente no te haces cuenta del amor inmenso que produce un hijo. Es algo verdaderamente inconcebible. Al mismo tiempo sientes una tremenda responsabilidad, tanta que da miedo. Todos los padres nos sabemos imperfectos y nos sentimos un poco impostores. Si eres un impostor sin hijos no hay víctimas de tu impostura, pero si los tienes es peor porque ya tienes víctimas o posibles víctimas de tu impostura.
Supongo que lo que cambia cuando un hijo crece es que esa generosidad absoluta del amor del padre es una generosidad destinada al desengaño amoroso en el sentido de que lo deseable, lo que un padre debe anhelar, es darle todo a su hijo para que madure y llegue un momento en el que le abandone. Y eso es lo deseable, porque significará que has criado a un ser autónomo que sepa y pueda emanciparse de los padres. Luego, es alimentar un amor para que se produzca el desengaño amoroso por parte del padre. “Joanna” es el cuento que escribí más fluidamente, fue en el que me tropecé menos, el más espontáneo. Más que el amor que se describe en el cuento lo que me interesaba era la familia y más concretamente una de las paradojas más grandes que me inspira: la familia que debiendo ser eficaz para ayudar, preparar y proteger a los más pequeños el mayor tiempo posible para que al exponerse al mundo y sus peligros sepa cómo defenderse, termina convirtiéndose, sin quererlo, en todo lo contrario, en un conjunto de seres envilecidos, con atmósferas enrarecidas que se convierten en sofocantes y que lo que hacen es hundir a sus miembros. Y Joanna es víctima de una de estas familias. El tema final que se revela es lo de menos, lo que me interesaba era ese ambiente enrarecido que pide a la persona levantarse y abrir una ventana.
En “Última gota fría”, la mirada de un chico joven nos relata el ir y venir del unos padres que están separados y que parece que podrían volver a unirse…
En este cuento me interesaba una paradoja parecida a la de “Cautivos”. Objetivamente los padres de este chico se quieren y en un momento del relato ellos entienden que no sentirán tanto amor por sus nuevas parejas como el que se tienen el uno al otro, pero es imposible que estén juntos. Visto por los ojos de un adolescente, quiero resumir ese momento epifánico de los relatos de aprendizaje. Hay un momento en la vida cuando somos jóvenes en el que todas las verdades que conforman nuestra visión del mundo son heredadas de nuestros padres pero llega un momento también en la vida en que eso no basta. Hay personas para las que ese momento epifánico es conflictivo y se rebelan contra sus padres y para otras es simplemente una necesidad, la de ver las cosas por sus propios ojos, la de hacerse una visión del mundo más propia y es en ese momento en los que se centran los relatos de aprendizaje.
“Última gota fría” es de este tipo de relatos. Este chico como todo hijo de padres separados coquetea en un momento con la idea de que sus padres vuelvan a estar juntos. Salvo los casos extremos en los que el padre era un verdadero tirano que machacaba a la familia, lo normal es que ese deseo se manifieste. Ese momento de crecimiento de este muchacho esta ejemplificado en ese paso en el que él se da cuenta que posiblemente no es lo más deseable ni lo mejor que les podría suceder a él y a su madre.
Has dicho en algún momento que “escribir no es terapéutico” ¿matizarías esta afirmación?
Hay muchos tópicos literarios que me soliviantan. Tópicos manidos como “es que necesitaba escribir esta historia”, o “los personajes se me han impuesto” o “yo escribo para poder vivir” o “la escritura es mi psicoanálisis”… Creo que en la vida hay muy pocas cosas necesarias a parte de comer, beber, descansar… me siento muy escritor y vivo, pienso y miro literariamente pero cuando no escribo no me pasa nada. A lo largo de muchos meses de mi vida no escribo pero cuando lo hago necesito vivir dentro de ese relato, de esa novela, necesito una intensidad en la escritura que me obliga a trabajar muchas horas al día. Me aleono y me convierto en un ser asilvestrado y me olvido de cosas básicas pero pueden pasar perfectamente varios meses sin escribir y esto no hace que me descentre ni soy víctima de paranoias. Esa frase a la que aludes, que dije dentro de una conversación y en un contexto y que fue elevada a titular, parece una gran reflexión pero yo no pretendía decir nada más que la literatura es lo que es, pero que nadie se la tome como otra cosa.
¿Cómo es el día a día de trabajo literario de Marcos Giralt Torrente?
Depende de si estoy escribiendo o no y cuando hablo de “escribir” hablo más bien de escribir lo propio. La vida de un escritor está siempre contaminada de escritura y aunque no esté escribiendo un libro mío estoy escribiendo artículos o con encargos de alguna conferencia. Como ya te he dicho, pueden pasar meses sin que escriba pero cuando lo hago, lo hago con muchísima intensidad y necesito la mayor parte del tiempo. Soy incapaz de leer y procuro rechazar todos los encargos que me hacen porque me contamina. Me es muy difícil recuperar la tensión si interrumpo la escritura para elaborar un artículo o irme a una conferencia. Cuando escribo me convierto (y ahora que soy padre me es más difícil porque tengo que respetar unos horarios y unas tareas ineludibles) en un ser de las cavernas, incapaz de salir de casa y termino comiendo cualquier cosa. Ahora ya no es tan fácil, pero trato de conseguir esa tensión que necesito a la hora de escribir.
¿Trabajas con esquemas?
No creo que haya recetas para esto. Hay escritores que encaran su trabajo de muy distinta manera y eso no tiene la más mínima relevancia pues su obra puede ser buena o mala por otras razones. Yo soy muy anárquico en la distribución de mi tiempo. Hay escritores que se levantan a las nueve a escribir hasta las dos todos los días de su vida pero yo no: puedo pasar meses sin escribir o me siento y escribo y no me levanto hasta que me vence el sueño.
Sí, suelo partir de un esquema muy detallado pero luego en el proceso de escritura modifico ese esquema con entera libertad, acepto los encuentros azarosos que me asaltan por el camino. Cualquier texto, cualquier obra es producto del azar y de la voluntad. Hay cosas no previstas con las que te encuentras por el camino y luego hay cosas que aunque quieras hacer no sabes hacerlas o al revés, cosas que no pensabas que podías hacer y que metido en faena las sacas adelante. Habrá casos excepcionales, pero me cuesta creer que existan obras que se correspondan exactamente a lo que su autor había planificado.
Recomiéndanos dos libros de cuentos.
Alice Munro es básica. Si tuviese que mencionar cinco autores vivos, mundiales e imprescindibles, mencionaría a Alice Munro sin duda. No se la tiene tanto en cuenta porque desgraciadamente es mujer y desgraciadamente escribe cuentos. Si fuese varón y novelista estaría en boca de todos. Sin duda la mejor cuentista contemporánea.
Por salir del género cuento diría “Missing” de Alberto Fuguet y que curiosamente está emparentado con “Tiempo de vida”, me parece soberbio. Luego también está “Norte” de Edmundo Paz Soldán.
Pedro Crenes


Si hace dos años Minuto de Silencio fue un alegato al amor por parte de Siegfried Lenz ahora El teatro de la vida es una apología de la libertad y la amistad. Que un escritor con ochenta y cinco años nos regale estos temas plasmando su experiencia de décadas es un privilegio que apreciamos mucho, pudiendo haber estado callado o buscando fines más materiales. LEER MÁS
La trama de la obra es en sí misma una sugerente invitación a la imaginación. Júzguenlo ustedes mismos: Mientras una compañía teatral visita una prisión para presentar una obra unos cuantos reclusos culpables de pecados menores aprovechan el jaleo para huir en el autocar de los actores. En su fuga van a parar a una pequeña ciudad donde los toman por lo que dice el cartel del vehículo, la Compañía de Teatro Regional. Ellos siguen la simulación cantado, actuando e incluso dando conferencias sobre literatura. Inteligente argumento ¿verdad?
Lenz utiliza su dulzura habitual para construir una historia sencilla, sin aspavientos ni efectos especiales, basándose en varios pilares básicos.
La felicidad nunca es eterna. Los reos saben que tarde o temprano serán descubiertos pero sin embargo aprovechan cada instante de libertad de forma altruista no egoísta. Eso les prepara que su regreso.
La impostura es un dulce riesgo. Son impostores hasta cierto grado pues hacen cosas que saben hacer aunque no sean profesionales. Por esto les quieren y les condecoran.
La amistad surge la felicidad y perdura en la desgracia. Hannes y el Profesor son los dos protagonistas principales. Hannes está en la cárcel por simular ser agente de tráfico y poner multas falsas quedándose con el dinero. A su vez el Profesor ha subido las notas de algunas de sus alumnas universitarias a cambio de ciertos favores. Aunque son compañeros de celda no son amigos. Su impostura les unirá y hará su amistad inquebrantable cuando vuelvan a presidio.
El teatro de la vida contiene muchas otras máximas y reflexiones extraídas de una temática aparentemente banal y prosaica. Es ahí donde se ve la maestría y el oficio de Lenz, barnizando los actos de sus personajes, sus palabras y decisiones de la humanidad suficiente para hacerlos tanto creíbles como cercanos. Ser capaz de contar esto y dar lecciones vitales en poco más de cien páginas es todo un logro al alcance de muy pocos maestros aunque sean octogenarios. Lenz lo consigue y saca nota. ¡Enhorabuena!
Pepe Rodríguez
FICHA DEL LIBRO
Título: El teatro de la vida | Autor: Siegfried Lenz | Editorial: Maeva | Páginas: 112 | Precio : 12,50€ |
COMPRA ESTE LIBRO EN FNAC.ES Y PAGA 1€ POR LOS GASTOS DE ENVÍO
Lenz utiliza su dulzura habitual para construir una historia sencilla, sin aspavientos ni efectos especiales, basándose en varios pilares básicos.
La felicidad nunca es eterna. Los reos saben que tarde o temprano serán descubiertos pero sin embargo aprovechan cada instante de libertad de forma altruista no egoísta. Eso les prepara que su regreso.
La impostura es un dulce riesgo. Son impostores hasta cierto grado pues hacen cosas que saben hacer aunque no sean profesionales. Por esto les quieren y les condecoran.
La amistad surge la felicidad y perdura en la desgracia. Hannes y el Profesor son los dos protagonistas principales. Hannes está en la cárcel por simular ser agente de tráfico y poner multas falsas quedándose con el dinero. A su vez el Profesor ha subido las notas de algunas de sus alumnas universitarias a cambio de ciertos favores. Aunque son compañeros de celda no son amigos. Su impostura les unirá y hará su amistad inquebrantable cuando vuelvan a presidio.
El teatro de la vida contiene muchas otras máximas y reflexiones extraídas de una temática aparentemente banal y prosaica. Es ahí donde se ve la maestría y el oficio de Lenz, barnizando los actos de sus personajes, sus palabras y decisiones de la humanidad suficiente para hacerlos tanto creíbles como cercanos. Ser capaz de contar esto y dar lecciones vitales en poco más de cien páginas es todo un logro al alcance de muy pocos maestros aunque sean octogenarios. Lenz lo consigue y saca nota. ¡Enhorabuena!
Pepe Rodríguez
FICHA DEL LIBRO
Título: El teatro de la vida | Autor: Siegfried Lenz | Editorial: Maeva | Páginas: 112 | Precio : 12,50€ |
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Bajo una ajustada traducción (no siempre fácil, dada la sutileza con la que el poeta destaca, aquí, tantos matices) nos llega este libro del veterano poeta brasileiro. Es un regalo para los sentidos su capacidad expresiva, tan breve y precisa a veces, que, en su pequeñez, es como si abriese un ventanuco por el que, de pronto, entrase la luz a raudales: LEER MÁS
“Hoguera vespertina./ Silencio del sol/ sobre las maderas/ amontonadas en el pañol./ Aura discreta” En todo gran poeta el poema –o un fragmento del pensamiento encerrado en el poema- siempre resulta revelador. Y aquí tal axioma se cumple enriquecido. Y gracias a ello asistimos a una nueva percepción de la realidad, aún la más cotidiana (y que recuerda a ese otro poeta que supo resaltar en su día la elegancia del sobrio gorrión).
Otras veces el poeta más que revelar, evoca. Y con ello hace buena la memoria interior, la de cada cual: “Amo la nieve porque no separa el día de la noche/ ni aleja el cielo de las aflicciones de la tierra” Leer, así, entonces, es recuperar una forma de belleza, un ejercicio del sentir que, siendo bien expresado, traslada este bien a nuestro corazón haciéndonos mejores, más sensibles.
Ricardo Martínez
FICHA DEL LIBRO
Título: Calima | Autor:Lêdo Ivo | Editorial: Vaso Roto | Páginas: 324 | Precio : 28€
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Otras veces el poeta más que revelar, evoca. Y con ello hace buena la memoria interior, la de cada cual: “Amo la nieve porque no separa el día de la noche/ ni aleja el cielo de las aflicciones de la tierra” Leer, así, entonces, es recuperar una forma de belleza, un ejercicio del sentir que, siendo bien expresado, traslada este bien a nuestro corazón haciéndonos mejores, más sensibles.
Ricardo Martínez
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Cuando Rafael Balanzá recibió la noticia de su galardón como premio Café Gijón 2009 estaba cenando con su mujer y su hijo dentro de su casa de Murcia. "Cuando sonó el teléfono a esha hora supe que había ganado antes de cogerlo" comenta. Esa llamada cambió su vida como escritor permitiéndole dedicar las horas que le quita de juegos y risas a su hijo a algo tangible y real como es su carrera literaria. No obstante, aun recluido en su Stalker, siempre tiene a su retoño presente desde la primera cita de Camús que abre su nueva obra La noche hambrienta: “Hasta la muerte me negaré a amar una creación donde los niños son atormentados”. Sorprendente divisa para alguien que frisando el terror se adentra en ese territorio más adulto y oscuro que es el miedo psicológico. LEER MÁS
Conversamos sobre cine para encontrar paralelos con su nueva obra. Dos hombres y un destino es la primera que salé, no por el argumento, sino por la moraleja que habita en la frase y que se reproduce en sus dos novelas. La primera incluía un tour de force entre dos antiguos amigos y la nueva mantiene el pulso que sostienen otros dos antiguos conocidos con mayor pervivencia del pasado de su relación que su presente o futuro que son inexistentes.
Seguimos con cine. Él menciona el paralelo con Cisne negro de Aronofsky como thriller pesadillesco, no como terror zombí. El silencio de los corderos aparece en la charla como referente, su ausencia de momentos culminantes y las terribles conversaciones con Lecter son semejantes a La noche hambrienta donde el terror viene por acumulación y no por explosión, miedo que va creciendo en las palabras del portador del mal absoluto que es Amando. Balanzá cree que el público lector de mediana edad se encuentra maduro para esta obra en tanto es capaz de buscar algo más actual que el terror clásico y más sensato que el adolescente.
Entramos en el argumento de la mano de la segunda cita de Shakespeare “Aquí no hay nadie... Ricardo ama a Ricardo... Eso es; yo soy yo... ¿Hay aquí algún asesino?” Ricardo III se preguntaba eso y el lector también. Beltrán se haya en una institución mental bajo cuidado de dos doctores y una doctora. Unos días antes se ha entregado en una comisaría inculpándose de la muerte de su ex-esposa que murió semanas atrás chocando contra un camión. Él alega que lo preparó todo para que pareciera un accidente pero la policía no encuentra ninguna prueba de ello y lo ven como un enajenado mental.
A lo largo de varias sesiones los doctores tratarán de escarbar para encontrar la realidad entre sus delirios. Un hombre amable, sensato, colaborador y preocupado que para nada entra en su parámetros enfermizos. Todo cambia cuando sale a relucir el motivo del asesinato. Un amigo de juventud, Amando, aparece de pronto es su casa quedándose a vivir en el garaje, cerca del Stalker, un mini-submarino que Beltrán compró de saldo años atrás. Es en su interior donde le cuenta los manejos de su ex para quedarse con su hijo y su fortuna, proponiéndole un plan para eliminarla... Sin embargo Beltrán cuenta a los doctores que él había asesinado a Amando en Venezuela hacía dos décadas.
El conflicto mental enciende la alarma de sus doctores quienes tendrán que redoblar esfuerzos por saber cómo ayudar a Beltrán.
Las desventuras sufridas o imaginadas al lado de Amando son constantes pesadillas de terror que nunca sabemos si son realidad o no, pero que nos desasosiegan y perturban a un grado alto.
“Estoy convencido de que es mi mejor libro. Pienso que la gente tiene las claves suficientes para saber que hay de onírico y de realidad”.
“Hoy dos temas en La noche hambrienta: la culpa y el mal absoluto”
“Esta obra proviene de Dostoyevsky, dentro de Los Demonios hay un capítulo que fue censurado por el editor de su revista por ser atroz, La confesión de Stravroguin, personaje casi satánico de un atractivo peculiar en el que se inculpa del daño causado a una niña, verdadera endecha del mal absoluto. Ese tema aparece sugerido pero no explícitamente mostrado. Al tener un bebe en casa no podía relatar en clave sádica algunos episodios. Los lectores sensibles no deben pensar que es demasiado escabroso”
La noche hambrienta es una obra abierta con un final intuido pero incluye las claves para que el lector sea capaz de percibir si realmente hay un asesino en la trama o es todo imaginado. Quizás dentro de unos días propongamos a nuestros seguidores incluir un epílogo al mismo para el autor elija el que mejor cerraría la obra. Estén atentos.
Balanza es un maestro de las conversaciones. Beltrán con su doctora, Beltrán con su hijo Fabio, Amando con Beltrán tienen largas charlas con réplicas creíbles y enfáticamente visuales, algo muy complicado cuando no incluyen descripciones sino conceptos. Inquirido por esa habilidad, el alicantino nos dice que juega con blancas y con negras alternativamente para hacerlas vivas. Imagina la angustia del protagonista, la inexperiencia del chaval de catorce años, la maldad del amigo muerto, la profesionalidad de la doctora y construye frase a frase conversaciones modélicas.
Incluir gotas de humor entre tanto miedo psicológico suena casi almodovariano, pero es algo que consigue. Suelta la espita del perturbador desasosiego en el que sume al lector con algunos episodios cotidianos como el del colirio perdido que ustedes sabrán localizar cuando lo lean.
El temor a encasillarse hace que el premiado Cafe Gijón del año pasado prepare ahora una obra de no ficción para seguir con su trayectoria aunque quizás nos deleite más adelante con una tercera novela que complete su Trilogía sobre la culpa, algo que ya consiguió el genial Mario Lacruz.
Disfruten y sufran de la aprensión psicológica a la que nos somete Balanzá con La noche hambrienta, con el mal absoluto que nos hunde cada vez más en un mundo abisal donde sólo habitan monstruos como el de la portada.
Pepe Rodríguez
FICHA DEL LIBRO
Título: La noche hambrienta | Autor:Rafael Balanzá | Editorial: Siruela | Páginas: 184 | Precio : 16,95€
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Seguimos con cine. Él menciona el paralelo con Cisne negro de Aronofsky como thriller pesadillesco, no como terror zombí. El silencio de los corderos aparece en la charla como referente, su ausencia de momentos culminantes y las terribles conversaciones con Lecter son semejantes a La noche hambrienta donde el terror viene por acumulación y no por explosión, miedo que va creciendo en las palabras del portador del mal absoluto que es Amando. Balanzá cree que el público lector de mediana edad se encuentra maduro para esta obra en tanto es capaz de buscar algo más actual que el terror clásico y más sensato que el adolescente.
Entramos en el argumento de la mano de la segunda cita de Shakespeare “Aquí no hay nadie... Ricardo ama a Ricardo... Eso es; yo soy yo... ¿Hay aquí algún asesino?” Ricardo III se preguntaba eso y el lector también. Beltrán se haya en una institución mental bajo cuidado de dos doctores y una doctora. Unos días antes se ha entregado en una comisaría inculpándose de la muerte de su ex-esposa que murió semanas atrás chocando contra un camión. Él alega que lo preparó todo para que pareciera un accidente pero la policía no encuentra ninguna prueba de ello y lo ven como un enajenado mental.
A lo largo de varias sesiones los doctores tratarán de escarbar para encontrar la realidad entre sus delirios. Un hombre amable, sensato, colaborador y preocupado que para nada entra en su parámetros enfermizos. Todo cambia cuando sale a relucir el motivo del asesinato. Un amigo de juventud, Amando, aparece de pronto es su casa quedándose a vivir en el garaje, cerca del Stalker, un mini-submarino que Beltrán compró de saldo años atrás. Es en su interior donde le cuenta los manejos de su ex para quedarse con su hijo y su fortuna, proponiéndole un plan para eliminarla... Sin embargo Beltrán cuenta a los doctores que él había asesinado a Amando en Venezuela hacía dos décadas.
El conflicto mental enciende la alarma de sus doctores quienes tendrán que redoblar esfuerzos por saber cómo ayudar a Beltrán.
Las desventuras sufridas o imaginadas al lado de Amando son constantes pesadillas de terror que nunca sabemos si son realidad o no, pero que nos desasosiegan y perturban a un grado alto.
“Estoy convencido de que es mi mejor libro. Pienso que la gente tiene las claves suficientes para saber que hay de onírico y de realidad”.
“Hoy dos temas en La noche hambrienta: la culpa y el mal absoluto”
“Esta obra proviene de Dostoyevsky, dentro de Los Demonios hay un capítulo que fue censurado por el editor de su revista por ser atroz, La confesión de Stravroguin, personaje casi satánico de un atractivo peculiar en el que se inculpa del daño causado a una niña, verdadera endecha del mal absoluto. Ese tema aparece sugerido pero no explícitamente mostrado. Al tener un bebe en casa no podía relatar en clave sádica algunos episodios. Los lectores sensibles no deben pensar que es demasiado escabroso”
La noche hambrienta es una obra abierta con un final intuido pero incluye las claves para que el lector sea capaz de percibir si realmente hay un asesino en la trama o es todo imaginado. Quizás dentro de unos días propongamos a nuestros seguidores incluir un epílogo al mismo para el autor elija el que mejor cerraría la obra. Estén atentos.
Balanza es un maestro de las conversaciones. Beltrán con su doctora, Beltrán con su hijo Fabio, Amando con Beltrán tienen largas charlas con réplicas creíbles y enfáticamente visuales, algo muy complicado cuando no incluyen descripciones sino conceptos. Inquirido por esa habilidad, el alicantino nos dice que juega con blancas y con negras alternativamente para hacerlas vivas. Imagina la angustia del protagonista, la inexperiencia del chaval de catorce años, la maldad del amigo muerto, la profesionalidad de la doctora y construye frase a frase conversaciones modélicas.
Incluir gotas de humor entre tanto miedo psicológico suena casi almodovariano, pero es algo que consigue. Suelta la espita del perturbador desasosiego en el que sume al lector con algunos episodios cotidianos como el del colirio perdido que ustedes sabrán localizar cuando lo lean.
El temor a encasillarse hace que el premiado Cafe Gijón del año pasado prepare ahora una obra de no ficción para seguir con su trayectoria aunque quizás nos deleite más adelante con una tercera novela que complete su Trilogía sobre la culpa, algo que ya consiguió el genial Mario Lacruz.
Disfruten y sufran de la aprensión psicológica a la que nos somete Balanzá con La noche hambrienta, con el mal absoluto que nos hunde cada vez más en un mundo abisal donde sólo habitan monstruos como el de la portada.
Pepe Rodríguez
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Título: La noche hambrienta | Autor:Rafael Balanzá | Editorial: Siruela | Páginas: 184 | Precio : 16,95€
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¿Te gustaría visitar la biblioteca de Vila-Matas? ¿Saber cómo ordena sus libros Luis Mateo Díez? ¿Conocer que significado tiene la pirámide de libros de Pérez-Reverte? ¿O saber que tienen en común las revistas de decoración y las estanterías de Javier Marías?
Esas respuestas y otras muchas más están presentes en la obra que recomendamos hoy, un recorrido gráfico, ameno e instructivo sobre cómo organizan sus libros veinte de nuestros más afamados escritores actuales. LEER MÁS
Esas respuestas y otras muchas más están presentes en la obra que recomendamos hoy, un recorrido gráfico, ameno e instructivo sobre cómo organizan sus libros veinte de nuestros más afamados escritores actuales. LEER MÁS
Partiendo de la frase de Sir Richard F. Burton “El hogar es donde se guardan los libros” Jesús Marchamalo recorre como un inspector de bibliotecas los hogares de estos autores dejando registro gráfico de sus rarezas, manías, órdenes y caos, así como la forma de acumular o de perder sus queridos libros. Como comenta en su introducción “se añade la sospecha fundada de que sus bibliotecas esconden una parte del mapa del tesoro: de su manera de plantearse y entender la literatura”. Seguro que ese es el afán con el que visitaremos sus baldas, sus mesas, sus sillones de lectura, buscando el germen de su escritura en el ombligo del que nacen sus obras.
Curiosidades, anécdotas y obsesiones pululan por cada casa y cada estantería conformando esta obra en la que indudablemente intimaremos con estos autores contemporáneos y sintiéndoles más cercanos.
Completan el capítulo referente a cada autor sus tres recomendaciones: una obra mundial, una obra nacional y una obra suya.
Ese agujerito por el que nos gustaría mirar y observar a nuestros amados literatos está ahora disponible con esta obra tan interesante.
Marc Canela
FICHA DEL LIBRO
Título: Donde se guardan los libros | Autor: Jesús Marchamalo | Editorial: Siruela | Páginas: 224 | Precio : 18,95€
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Curiosidades, anécdotas y obsesiones pululan por cada casa y cada estantería conformando esta obra en la que indudablemente intimaremos con estos autores contemporáneos y sintiéndoles más cercanos.
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Ese agujerito por el que nos gustaría mirar y observar a nuestros amados literatos está ahora disponible con esta obra tan interesante.
Marc Canela
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Para muchos de nosotros, leer en versión original inglesa supone un desafío a menudo difícil de abordar. Acostumbrados a leer en nuestra propia lengua, nos frustra no entender todas las palabras. Muchas veces hemos dejado de leer un libro por evitar estar consultando el diccionario constantemente. Si a esto sumamos el desconocimiento de las referencias culturales, y la dificultad de percibir los matices y la ironía del autor, la tarea de leer en versión original se convierte en un fastidio que impide comprender la esencia del relato, cerrar el libro y buscar la versión traducida. Ahora con los libros de Pons Idiomas tenemos mucha ayuda. LEER MÁS
Podemos leer a Carver, Yates, Hornby, Scott Fitzgerald, Cheever, Munro, Wharton, Roth, Doris Lessing o Jack London sin necesitar diccionario. Pons ha preparado una colección READ & LISTEN que ofrece a los lectores hispanohablantes los mejores relatos cortos junto con las herramientas necesarias para comprenderlos en su totalidad.
Primera herramienta: un extenso glosario al pie de cada página con la traducción de los giros y expresiones, referencias culturales, incluso matices que permiten entender la fina ironía de los textos sin levantar la vista del papel
Segunda herramienta: un cd con la versión sonora de los relatos grabada por locutores nativos que mejorarán nuestra comprensión oral.
Como ayuda adicional la selección de los textos de ha hecho mediante diferentes parámetros: Tenían que ser textos sugerentes, retazos del mundo propio de cada autor, que puedan leerle degustando cada frase y que no sean demasiados complejos lingüisticamente hablando.
¿A qué esperamos para leer en versión original?
Ah, y por sólo 9,90€ cada uno
Mira en su interior
Pepe Rodríguez
FICHA DEL LIBRO
Título: Los mejores relatos del S.XX en versión original | Autor: VVAA | Editorial: Pons Idiomas | Páginas: --- | Precio : 9,90€
Primera herramienta: un extenso glosario al pie de cada página con la traducción de los giros y expresiones, referencias culturales, incluso matices que permiten entender la fina ironía de los textos sin levantar la vista del papel
Segunda herramienta: un cd con la versión sonora de los relatos grabada por locutores nativos que mejorarán nuestra comprensión oral.
Como ayuda adicional la selección de los textos de ha hecho mediante diferentes parámetros: Tenían que ser textos sugerentes, retazos del mundo propio de cada autor, que puedan leerle degustando cada frase y que no sean demasiados complejos lingüisticamente hablando.
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Pepe Rodríguez
FICHA DEL LIBRO
Título: Los mejores relatos del S.XX en versión original | Autor: VVAA | Editorial: Pons Idiomas | Páginas: --- | Precio : 9,90€









