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Del prólogo de José Esteban
Hay tantos cocidos como regiones o comunidades autónomas y como naciones hispanoamericanas, o casi. Porque, como los españoles en general, el cocido es culo de mal asiento y viajero y vagabundo por naturaleza y nada, o muy poco, le importa lo que unos y otros hayamos podido hacer con él. Y en esto no le pasa sino como al castellano, que quiere estar presente en todas partes y ¡carajo sí lo ha conseguido! y hasta tal punto que remedando a Unamuno podríamos decir que allí donde está un cocido está mi patria. (más)


Humilde y altanero, ha recorrido, como el Don Juan de Zorrilla, toda la escala social. Degustado desde la princesa altiva a la que habita en ruin barca y a las cabañas bajó y subió a los palacios y en todas partes dejó, memoria y sabor de sí. Lo que hablando en plata quiere decir que lo mismo sirve para un roto que para un descosido.

Se trata, no cabe duda, de un caso singular y como tal hay que tratarlo. Como El Quijote, que igual era alimento (espiritual, se entiende) de pajes y escuderos, que de nobles y potentados.

Por eso quizá, entre otras cosas, es tan nacional, tan de todos, y tan antiguo como el refranero, sabe muy bien que lo que hay en España es de los españoles.

Del mismo modo que no ha podido ser profeta en su tierra y, como nos pasa a casi todos, tiene y ha tenido sus detractores dentro de casa, que no fuera (lo de los franceses es otra cosa), ya que si alguien habla mal del cocido es español.

Así, lector, ya comilón o ya melindres, éste es un libro político, ya que el cocido también lo es. Acusado de centralista, de tradicional, de retrógrado, y símbolo de todas nuestras desgracias y de todas nuestras desventuras. Y esto juntamente con su principal elemento, el garbanzo. Defender hoy el cocido es, creo, tomar una posición progresista, democrática y hasta radical. Es asentar los pies en la historia de España, pues ha sido a base de nuestros garbanzos como hemos conseguido las mejores cosas o logros, desde El Quijote al Himno de Riego; nuestras victorias contra Napoleón y la obra sin par de don Benito, llamado, por algo sería, "el garbancero" .

Ficha del Libro

| Título: Breviario del Cocido | Autor: José Esteban | Editorial: Reino de Goneril | Páginas: 189 | Precio: 18€

Reino de Goneril es, como su nombre bien indica, una editorial hija de Rey Lear, que pretende aglutinar textos no narrativos, con un cierto carácter vertical al tratar de un único tema concreto y documentarlo profusamente
(más)

Cuando recibimos el libro, con un formato casi cuadrado, muy manejable y profusamente ilustrado, vamos, en pocas palabras, atractivo, nos sobrevino un cierto temor de que en la vorágine actual de subproductos vampirescos que atacan a la yugular del buen lector desde las estanterías de las librerías comerciales, una editorial tan seria como Rey Lear se hubiera atrevido a sumarse al tren crepuscular que esperemos que pronto vuelva a su tumba. Pero no, ¡qué alegría! Cuando lo hojeamos, leímos sus notas y los motivos que habían llevado a que fuera escrito en 1751 vimos obviamente que se trataba de algo de mucho más peso que la pseudoliteratura actual.
Su escritor Antoine Augustin Calmet (1672-1757) profesó como monje, fue ordenado sacerdote y se convirtió en un coloso de la erudición bíblica de su época, llegando a escribir veintitrés volúmenes de su Comentario sobre el Antiguo y Nuevo Testamento. No sabemos cómo, pero le quedó tiempo para escribir su Tratado sobre las apariciones de espíritus y sobre los vampiros, o los revinientes de Hungría, Moravia, etc, que es la obra que tenemos entre manos.
El paso del tiempo ha despojado para el lector profano del texto, el carácter académico del mismo, dejándolo en una suma de interesantes, jocosos y bien documentados casos de muertos que vuelven a la vida; de enterrados vivos; de quienes se comen su vestiduras o sus carnes dentro del sepulcro, y de resurrecciones milagrosas que sirven a piadosos propósitos. Todo esto hace del volumen una lectura muy entretenida, que superando la máxima de que La vida imita al Arte, se nos antojará corto en vista de las fantasías actuales.
Pero yendo más allá y llegando a un punto intermedio, a quien le interese profundizar sobre lo que hay de verdad y de leyenda en el vampirismo actual, le servirá como un tratado bien documentado sobre el origen de tales fantasías. Y más aún, si disponemos de conocimientos bíblicos profundos, no ya catequistas sino de biblistas, podremos extraer lecciones prácticas sobre lo que enseña la Biblia sobre la vida después de la muerte y sobre la resurrección.
Resumiendo, cualquiera con dos dedos de frente disfrutará de este libro, que aporta frescura con sus ilustraciones y buen hacer al desempolvar algo tan erudito de un tema tan actual. ¡Larga vida al Reino de Goneril!
Nos ha gustado mucho: La capacidad de separar realidad y mentira de los relatos
Nos ha gustado menos: Que el deseo de Calmet de cerrar la boca a los vampiros fuera el detonante de Drácula.

RESEÑA OFICIAL DE LA EDITORIAL

"En pleno Siglo de las Luces, Calmet inició una corriente subterránea y oscura que amenazaba con prestigiarse mucho en años porteriores: la obsesión por lo sombrío, por lo nocturno, por lo irracional, por lo gótico" (editor)
La nueva editorial Reino de Goneril inicia su andadura literaria con la publicación de Tratado sobre los vampiros, de Augustin Calmet (con un prólogo de Luis Alberto de Cuenca).

Ficha del Libro
Título: Tratado sobre los vampiros Autor: Augustin Calmet Editorial: Reino de Goneril Páginas: 308 Precio: 18,50€