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En nuestras manos tenemos una magnífica selección y edición de los Diarios de una gran mujer, una mujer que vivió a la sombra inmensa de un grandísimo escritor: Lev Nikolaievich Tolstoi, su esposo. Sofía Andreievna Tolstaia, de soltera Behrs, (1844-1919) nació en Pokróvskoie, en los Urales; su padre era médico del zar. Acostumbrada a una familia de gran vida social, lecturas, audiciones, teatro, y a una abundante familia, conoció al que sería su marido siendo aún muy joven, de hecho Tolstoi parecía interesado más por una de sus hermanas, Liza, pero posteriormente fue a ella a la que eligió para esposa. LEER MÁS
Casados cuando ella tenía 18 y él 34, Sofía cambió radicalmente de ambiente y de mundo: directamente se fueron a vivir a Yasnaia Poliana, la mansión que su esposo tenía cerca de Moscú. Sofía pasó de la vida ingenua, pura, sencilla con su familia, de sus juegos adolescentes, a vivir con un monstruo sagrado: un hombre tempestuoso, apasionado pero mudable, que la noche de bodas le da a leer sus diarios, dejándola impresionada y asustada por la turbia vida anterior de Tolstoi, que de ese modo auguraba lo que podía esperar de él en el futuro. Efectivamente, su vida conyugal fue tempestuosa. Pero tuvieron trece hijos, de los cuales solo llegaron a adultos ocho. Sofía se dedicó en alma y cuerpo a su familia –es lo que se esperaba de toda mujer- amando profundamente a su esposo, a la vez que odiando sus intemperancias y sintiendo celos constantes de todo aquello que le privaba de su amor y su presencia. Mientras su esposo se dedicaba a su labor literaria y más adelante a sus desvaríos religioso-filosóficos humanitarios, ella sacaba adelante la casa y los terrenos, se ocupaba de asuntos administrativos y de detalles de la edición de la obra de Tolstoi, mientras paría casi un hijo al año y cuidaba de la alimentación física e intelectual de todos ellos, ya que diariamente les impartía clases y vigilaba su aprendizaje elemental.
Casi sesenta años es el tiempo que abarcan los Diarios, de los que cuarenta y ocho corresponden a los años de convivencia con su esposo. Son en realidad, dos diarios: el que va de octubre de 1862 a noviembre de 1910, cuando muere Tolstoi, y el que inicia en 1905 y que dura hasta su muerte, llamado Diarios cotidianos. No hay entradas diarias de todos esos años; incluso hay años que mantienen un silencio completo. De todo ese aún así inmenso bagaje, los editores han seleccionado las entradas que han considerado más representativas de cada etapa, traduciéndolas íntegramente, ampliando con muchas notas a pie de página las posibles ausencias y datos relevantes para entender lo que leeremos.
En los Diarios, sobre todo hasta su menopausia (que viene a coincidir con la muerte de su hijo Vania), en el que se hunde en una profunda crisis psicológica, las anotaciones de Sofía giran alrededor de su esposo y sus hijos. Su esposo, en eterna pugna con ella, unas veces es amable y tierno, otras agresivo e insultante; discuten lloran, gritan, hacen las paces, brota la pasión,...es innegable que ambos se amaron mucho; pero las manifestaciones de ese amor fueron diferentes en cada uno, como por otra parte es natural que así fuera.
Tolstoi tenía una obra vital que realizar: su literatura, y en sus años de vejez, sus ideales pacifistas y religiosos. Lo demás era complementario. En cambio, Sofía tiene como eje de su vida a su esposo, en primer lugar, y a sus hijos, en segundo. Sus hijos son el refugio ante los vaivenes de la relación matrimonial. Pero una vez llegada a la edad en que los hijos son mayores y ya no precisan tanto sus cuidados, y ella misma está harta de todo ello y le apetece vivir otra vida: la descubre por medio de la música, que la salva de la depresión tras la muerte de su hijo Vania. Entonces es cuando Liovochka –como ella le llama cariñosamente- se muestra celoso. Celoso de que por una vez, su mujer encuentre la felicidad –brevísimos momentos felices- disfrutando de algo o con alguien que es ajeno a él y a su familia. Porque Sofía descubre la música de la mano de Serguei Ivanovich Taneiev, un amigo músico con el que se siente a gusto y tranquila, con el que tiene una relación de igual a igual, de modo absolutamente casto y simple, pero sobre el que recae toda la animadversión de Tolstoi, que no le soporta cerca.
Es interesante la entrada en la que cuenta la entrevista que Sofía tiene con el zar, a propósito de levantar la censura y prohibición de una parte de las Obras Completas de su esposo. En ella Sofía insiste ante el zar para que se publique la Sonata a Kreutzer, obra que, según comentan las malas lenguas, trata en realidad de las relaciones matrimoniales de la pareja Tolstoi. Y lo consigue, mientras que su marido la espera, enfurruñado y sin valorar los esfuerzos que hace por él. ¡No puedo evitar una secreta satisfacción –nos dice Sofía- por el éxito que he obtenido al enfrentarme a todos los obstáculos, por habérmelas arreglado para conseguir una entrevista con el zar y por el hecho de que yo, siendo una mujer, haya logrado algo que nadie había logrado!(pág. 214).
A partir de una determinada época, en la que Tolstoi frecuenta a grupos de seguidores que le utilizan para fines religioso-políticos, la casa se les llena de personajes a cual más extraño y conflictivo, por lo que el ánimo de Sofía se ve perturbado por estas invasiones periódicas que sufren en Yásnaia Poliana, sobre todo cuando se crea una escuela en los alrededores y Tolstoi tiene una relación muy estrecha con Chertkov, personaje al que Sofía odia profundamente, por la influencia que descubre sobre su esposo. Estos sentimientos se ven reflejados en las entradas del diario, y la vemos sufrir y tratar de alejar de allí a aquella gente, sin éxito. Los oscuros, como les llama en su diario, constantemente siembran cizaña entre ella y Liovochka, entre ella y sus hijos, haciéndola quedar como culpable de todo: culpable de llevar el peso de la casa, de la hacienda, de la administración, del patrimonio.
Finalmente, la huida de Tolstoi, y su muerte en aquella perdida estación sin que le dejen acercarse a él salvo cuando ya es irremisible, la hunde en un pozo del que no quiere salir, quedando marcada para siempre. Las entradas de los siguientes diarios, años después, son breves y concisas. Ya no aparecen las largas parrafadas de antes, sus dudas y temores, sus ansiedades y sus alegrías frente al esposo siempre fluctuante. Sus últimos años son continuas batallas para recuperar parte de los derechos sobre la obra tolstoiana de las rapiñas de los oscuros y de algunos de sus hijos, con los que tiene verdaderas polémicas que le amargan la vejez, sobre temas patrimoniales, principalmente. Sus continuas estancias en Yásnaia, la administración de la casa, la preocupación por el futuro de aquel querido paraje donde yacen los restos de su esposo, a la vez que observa con inquietud los movimientos revolucionarios y la inestabilidad social de esos años previos al estallido. Deriva lentamente hacia la senectud, despidiéndose poco a poco de todo y de todos hasta su muerte.
Ariodante
Enero 2011
FICHA DEL LIBRO
Título: Diarios (1862-1919) | Autor:Sofia Tolstói | Editorial: Alba | Páginas: 680 | Precio : 32€
Casi sesenta años es el tiempo que abarcan los Diarios, de los que cuarenta y ocho corresponden a los años de convivencia con su esposo. Son en realidad, dos diarios: el que va de octubre de 1862 a noviembre de 1910, cuando muere Tolstoi, y el que inicia en 1905 y que dura hasta su muerte, llamado Diarios cotidianos. No hay entradas diarias de todos esos años; incluso hay años que mantienen un silencio completo. De todo ese aún así inmenso bagaje, los editores han seleccionado las entradas que han considerado más representativas de cada etapa, traduciéndolas íntegramente, ampliando con muchas notas a pie de página las posibles ausencias y datos relevantes para entender lo que leeremos.
En los Diarios, sobre todo hasta su menopausia (que viene a coincidir con la muerte de su hijo Vania), en el que se hunde en una profunda crisis psicológica, las anotaciones de Sofía giran alrededor de su esposo y sus hijos. Su esposo, en eterna pugna con ella, unas veces es amable y tierno, otras agresivo e insultante; discuten lloran, gritan, hacen las paces, brota la pasión,...es innegable que ambos se amaron mucho; pero las manifestaciones de ese amor fueron diferentes en cada uno, como por otra parte es natural que así fuera.
Tolstoi tenía una obra vital que realizar: su literatura, y en sus años de vejez, sus ideales pacifistas y religiosos. Lo demás era complementario. En cambio, Sofía tiene como eje de su vida a su esposo, en primer lugar, y a sus hijos, en segundo. Sus hijos son el refugio ante los vaivenes de la relación matrimonial. Pero una vez llegada a la edad en que los hijos son mayores y ya no precisan tanto sus cuidados, y ella misma está harta de todo ello y le apetece vivir otra vida: la descubre por medio de la música, que la salva de la depresión tras la muerte de su hijo Vania. Entonces es cuando Liovochka –como ella le llama cariñosamente- se muestra celoso. Celoso de que por una vez, su mujer encuentre la felicidad –brevísimos momentos felices- disfrutando de algo o con alguien que es ajeno a él y a su familia. Porque Sofía descubre la música de la mano de Serguei Ivanovich Taneiev, un amigo músico con el que se siente a gusto y tranquila, con el que tiene una relación de igual a igual, de modo absolutamente casto y simple, pero sobre el que recae toda la animadversión de Tolstoi, que no le soporta cerca.
Es interesante la entrada en la que cuenta la entrevista que Sofía tiene con el zar, a propósito de levantar la censura y prohibición de una parte de las Obras Completas de su esposo. En ella Sofía insiste ante el zar para que se publique la Sonata a Kreutzer, obra que, según comentan las malas lenguas, trata en realidad de las relaciones matrimoniales de la pareja Tolstoi. Y lo consigue, mientras que su marido la espera, enfurruñado y sin valorar los esfuerzos que hace por él. ¡No puedo evitar una secreta satisfacción –nos dice Sofía- por el éxito que he obtenido al enfrentarme a todos los obstáculos, por habérmelas arreglado para conseguir una entrevista con el zar y por el hecho de que yo, siendo una mujer, haya logrado algo que nadie había logrado!(pág. 214).
A partir de una determinada época, en la que Tolstoi frecuenta a grupos de seguidores que le utilizan para fines religioso-políticos, la casa se les llena de personajes a cual más extraño y conflictivo, por lo que el ánimo de Sofía se ve perturbado por estas invasiones periódicas que sufren en Yásnaia Poliana, sobre todo cuando se crea una escuela en los alrededores y Tolstoi tiene una relación muy estrecha con Chertkov, personaje al que Sofía odia profundamente, por la influencia que descubre sobre su esposo. Estos sentimientos se ven reflejados en las entradas del diario, y la vemos sufrir y tratar de alejar de allí a aquella gente, sin éxito. Los oscuros, como les llama en su diario, constantemente siembran cizaña entre ella y Liovochka, entre ella y sus hijos, haciéndola quedar como culpable de todo: culpable de llevar el peso de la casa, de la hacienda, de la administración, del patrimonio.
Finalmente, la huida de Tolstoi, y su muerte en aquella perdida estación sin que le dejen acercarse a él salvo cuando ya es irremisible, la hunde en un pozo del que no quiere salir, quedando marcada para siempre. Las entradas de los siguientes diarios, años después, son breves y concisas. Ya no aparecen las largas parrafadas de antes, sus dudas y temores, sus ansiedades y sus alegrías frente al esposo siempre fluctuante. Sus últimos años son continuas batallas para recuperar parte de los derechos sobre la obra tolstoiana de las rapiñas de los oscuros y de algunos de sus hijos, con los que tiene verdaderas polémicas que le amargan la vejez, sobre temas patrimoniales, principalmente. Sus continuas estancias en Yásnaia, la administración de la casa, la preocupación por el futuro de aquel querido paraje donde yacen los restos de su esposo, a la vez que observa con inquietud los movimientos revolucionarios y la inestabilidad social de esos años previos al estallido. Deriva lentamente hacia la senectud, despidiéndose poco a poco de todo y de todos hasta su muerte.
Ariodante
Enero 2011
FICHA DEL LIBRO
Título: Diarios (1862-1919) | Autor:Sofia Tolstói | Editorial: Alba | Páginas: 680 | Precio : 32€


Grazia Livi (Florencia, 1930) es escritora, periodista y ensayista, licenciada en Filología Románica Ganadora de diversos premios italianos, como el Bagutta Tre Signore, finalista del Strega, Alessandro Manzoni, Alghero-Donna y Scrivere per Amore. Desde niña es consumada lectora, y desarrolla una gran imaginación, asegurando, a los siete años su voluntad de ser escritora. Admira profundamente a Katherine Mansfield, Virginia Woolf, Emily Dickinson, Jane Austen, que le reafirman su decisión. Tras casarse, se dedica al periodismo, viaja, conoce personajes importantes...y se divorcia. Entonces se dedica más en serio a la literatura, allá por los años setenta. LEER MÁS
Siempre he pensado en mí como una mujer que escribe- nos dice la autora- El género al que pertenezco es una distinción para mí. Es desde el interior de mi género, desde la experiencia de mi género, que encuentro las palabras necesarias... En mí advierto una duplicidad: ser esta mujer y serlo con este particular manera de sentir.”
El esposo impaciente es su última obra, en la que nos transmite las impresiones, pensamientos y emociones de los dos protagonistas: el gran escritor Leon Tolstoi y su recién desposada, Sofía Andreievna, durante los dos días que dura el trayecto desde Moscú hasta la mansión tolstoiana, Yasnaia Poliana. Es septiembre de 1872. Tras unos breves capítulos introductorios, se produce la boda y el inmediato traslado en carroza por el largo camino, con una parada para pasar la noche de bodas en una posada, y continuar hasta llegar a la mansión al día siguiente. Asistimos a un intercambio de pensamientos, de breves diálogos, y a fortísimas emociones, unas contenidas y otras expresadas. En treinta y dos brevísimos capítulos nos sentimos a la vez novio y novia, enamorado y enamorada, aunque prime un poco más la parte femenina, no sólo por la descripción de Sofía, sino por la manera como está contada la historia, con una poesía y una delicadeza inmensas.
El tono de la novela es absolutamente intimista, tratando de transmitir y consiguiéndolo, en mi opinión, tanto los pensamientos y emociones de él como los de ella. Tolstoi, a la sazón de treinta y cuatro años, personalidad turbulenta, emocional, temperamental, de fuertes impulsos y de radicales posiciones. Es ya un escritor conocido, ha tenido muchas amantes, sus opiniones le han generado controversias...pero está enamorado. Sofía tiene apenas dieciocho años, es la primera vez que sale del ambiente cálido y protector de su familia, de sus juegos y entretenimientos, de sus lecturas románticas e infantiles. No sabe absolutamente nada de la vida real. Nunca ha conocido un hombre, ignora todo sobre la vida matrimonial...y está perdidamente enamorada, y a la vez asustada de la decisión a la que se ha llegado: el matrimonio. Como le dice a su madre en una imaginaria carta: femme mariée, lo que quiere decir compostura, sonrisas, melancolía por la infancia interrumpida, regazo ofrecido a otros, palabras inspiradas en la ponderación y en la mesura. Esta es la finalidad del matrimonio: construir poco a poco una casa íntima, hecha de minúsculas experiencias puestas en común, de minúsculos episodios que los demás desconocen...Ésta será nuestra verdadera casa, la casa que está dentro de esa otra más grande que pertenece a la pareja: la que todo el mundo ve (pág132). Por un lado lo desea, por otro lo teme. Y aquel hombre, que podría ser su padre, que la ama apasionadamente pero cuyos momentos tiernos se ven alternados por violentos arrebatos pasionales que la aturden y la estremecen. Sabemos de su naciente amor, y de los balbuceos de sus primeros contactos, encerrados en una carroza de caballos trotando a través de la campiña rusa, con dos recién casados en su interior, plenos de amor y aterrorizados de la vida que acaban de comenzar: “Da miedo unir la propia vida a otra persona...-piensa Leon- Se crea un espacio restringido donde es difícil respirar interiormente. Señor, perdóname, soy un ingrato.”
Así, como unos duendes que saltamos de una mente a otra, leyendo los pensamientos, mirando los recuerdos, emocionándonos con el tacto que imaginamos, y con las miradas de fuego que nos traspasan, los lectores seguimos en este relato paso a paso el primer acto de amor, de la luna de miel de una pareja que a través de los años, tendrá trece hijos, desarrollará una fortísima relación amorosa y en su vejez, una batalla terrible, que acabará con la famosa huida y muerte del gran hombre en 1910. Pero por lo pronto, lo que se nos narra es el comienzo de esta larga vida en común. Y es un punto de vista original, ya que lo habitual y lo más conocido fueron sus discrepancias en la última etapa de su vida. De ahí lo interesante del relato de Grazia Livi y su particular manera, muy femenina, de hacérnoslo sentir.
Ariodante - Publicado originalmente en CiberAnika
FICHA DEL LIBRO
Título: El esposo impaciente | Autor: Grazia Livi | Editorial: Alfaguara| Páginas: 176 | Precio : 18€ |
El esposo impaciente es su última obra, en la que nos transmite las impresiones, pensamientos y emociones de los dos protagonistas: el gran escritor Leon Tolstoi y su recién desposada, Sofía Andreievna, durante los dos días que dura el trayecto desde Moscú hasta la mansión tolstoiana, Yasnaia Poliana. Es septiembre de 1872. Tras unos breves capítulos introductorios, se produce la boda y el inmediato traslado en carroza por el largo camino, con una parada para pasar la noche de bodas en una posada, y continuar hasta llegar a la mansión al día siguiente. Asistimos a un intercambio de pensamientos, de breves diálogos, y a fortísimas emociones, unas contenidas y otras expresadas. En treinta y dos brevísimos capítulos nos sentimos a la vez novio y novia, enamorado y enamorada, aunque prime un poco más la parte femenina, no sólo por la descripción de Sofía, sino por la manera como está contada la historia, con una poesía y una delicadeza inmensas.
El tono de la novela es absolutamente intimista, tratando de transmitir y consiguiéndolo, en mi opinión, tanto los pensamientos y emociones de él como los de ella. Tolstoi, a la sazón de treinta y cuatro años, personalidad turbulenta, emocional, temperamental, de fuertes impulsos y de radicales posiciones. Es ya un escritor conocido, ha tenido muchas amantes, sus opiniones le han generado controversias...pero está enamorado. Sofía tiene apenas dieciocho años, es la primera vez que sale del ambiente cálido y protector de su familia, de sus juegos y entretenimientos, de sus lecturas románticas e infantiles. No sabe absolutamente nada de la vida real. Nunca ha conocido un hombre, ignora todo sobre la vida matrimonial...y está perdidamente enamorada, y a la vez asustada de la decisión a la que se ha llegado: el matrimonio. Como le dice a su madre en una imaginaria carta: femme mariée, lo que quiere decir compostura, sonrisas, melancolía por la infancia interrumpida, regazo ofrecido a otros, palabras inspiradas en la ponderación y en la mesura. Esta es la finalidad del matrimonio: construir poco a poco una casa íntima, hecha de minúsculas experiencias puestas en común, de minúsculos episodios que los demás desconocen...Ésta será nuestra verdadera casa, la casa que está dentro de esa otra más grande que pertenece a la pareja: la que todo el mundo ve (pág132). Por un lado lo desea, por otro lo teme. Y aquel hombre, que podría ser su padre, que la ama apasionadamente pero cuyos momentos tiernos se ven alternados por violentos arrebatos pasionales que la aturden y la estremecen. Sabemos de su naciente amor, y de los balbuceos de sus primeros contactos, encerrados en una carroza de caballos trotando a través de la campiña rusa, con dos recién casados en su interior, plenos de amor y aterrorizados de la vida que acaban de comenzar: “Da miedo unir la propia vida a otra persona...-piensa Leon- Se crea un espacio restringido donde es difícil respirar interiormente. Señor, perdóname, soy un ingrato.”
Así, como unos duendes que saltamos de una mente a otra, leyendo los pensamientos, mirando los recuerdos, emocionándonos con el tacto que imaginamos, y con las miradas de fuego que nos traspasan, los lectores seguimos en este relato paso a paso el primer acto de amor, de la luna de miel de una pareja que a través de los años, tendrá trece hijos, desarrollará una fortísima relación amorosa y en su vejez, una batalla terrible, que acabará con la famosa huida y muerte del gran hombre en 1910. Pero por lo pronto, lo que se nos narra es el comienzo de esta larga vida en común. Y es un punto de vista original, ya que lo habitual y lo más conocido fueron sus discrepancias en la última etapa de su vida. De ahí lo interesante del relato de Grazia Livi y su particular manera, muy femenina, de hacérnoslo sentir.
Ariodante - Publicado originalmente en CiberAnika
FICHA DEL LIBRO
Título: El esposo impaciente | Autor: Grazia Livi | Editorial: Alfaguara| Páginas: 176 | Precio : 18€ |


Alexéi Maximovich Peshkov, más conocido por el seudónimo de Máximo Gorki (Nijni-Novgorod, 1868-Moscú, 1936), fue novelista y dramaturgo autodidacta, primera figura del realismo socialista, y con una abundante producción. Proveniente de una familia pequeñoburguesa de escasos medios económicos, en su adolescencia emprendió una serie de largos viajes y vagabundeos, que luego reflejó más tarde en Mis universidades (1923). Comenzó su éxito literario en 1892, y fue un prolífico escritor, poco a poco escorándose a favor de los nuevos aires políticos revolucionarios, lo que legó a su culmen con la publicación de La madre (1907), utilizada como propaganda política del nuevo régimen y alabada por el propio Lenin. En 1911 fue desterrado por las autoridades zaristas y se instaló durante dos años en Capri. A su retorno se implicó en la revolución, pero finalmente tuvo agrias polémicas con Lenin, por defender a intelectuales represaliados y se volvió a Capri. En el 28 regresó a Moscú, retomando su defensa del realismo socialista, lo que le marcó negativamente, oscureciendo su trayectoria puramente literaria. Murió en circunstancias no muy diáfanas, en pleno apogeo del estalinismo. LEER MÁS
La obra que nos ocupa, Recuerdos de Tolstói, Chéjov y Andréiev, fue publicada en 1927, y es un ensayo donde combina sus impresiones sobre estos autores, derivadas de un trato personal directo, conversaciones y cartas, así como de otras referencias indirectas. Chéjov y Tolstói son, aunque contemporáneos, maestros y mentores, modelos a los que referirse y padres espirituales. Andréiev, por el contrario, es contemporáneo, y amigo personal, con el que mantuvo durante años una estrecha relación, a pesar de sus contrapuestas ideas y modos de ver la vida. En sus retratos de personajes, mezclando rasgos externos e internos, Gorki los presenta como hombres vivos, absolutamente reales y cercanos, usando diálogos, recuerdos, citas, y diversos textos, lo que en total da una idea de frescura y de inmediatez a la imagen que quiere presentarnos de cada autor.
Lev Tolstói es el retrato al que dedica casi la mitad del libro, porque además, incluye un breve texto sobre Sofía Andreievna Tolstaia, su denostada esposa; en él realiza una acalorada defensa de esta abnegada mujer, de sus largos años de convivencia, apoyo y soporte del gran escritor, de su heroica resistencia y ofrece una indulgente mirada sobre la última etapa de su convivencia, acosada por la cizaña que grupos tolstoianos, y sobre todo, la perniciosa influencia de Chertkov sobre el propio Tolstói, su hija Alexandra, y los médicos de la familia, aprovechándose de los desvaríos seniles del gran hombre.
Gorki conoció a Tolstói en Moscú en 1900, pero la base de los textos aquí presentados se localiza en la estancia que ambos coincidieron en Crimea, Oleis y Gaspra, entre 1901-1902. Las principales divergencias que Gorki mantenía con el viejo escritor ruso eran respecto al tema filosófico-religioso-naturista, su teoría de la no violencia y el difuso cristianismo libertario y panteísta del viejo Tolstói. Gorki se dice a sí mismo “¡este hombre se parece a Dios!”. En sus paseos, ambos escritores hablan de literatura, de la vida, de la muerte, de Dios, de las mujeres...Gorki nos traslada sus sensaciones ante la volubilidad del viejo escritor, que unas veces se comportaba de modo violento y otras amable y dulce, como si dos personalidades convivieran bajo ese aspecto huraño y a veces hostil, aparentemente un campesino, pero que escondía al aristócrata, al purasangre de que pronto lanzaba una mirada terrible y gélida al adversario. Nunca pudo desprenderse totalmente, por más que lo deseara, de su íntimo ser noble y orgulloso, que emergía de pronto demostrando su poderío.
La edición de esta obra incluye un interesante postfacio de Lidia Spiridonova, donde se nos dan detalles tanto de la vida de Gorki como de su relación con los tres escritores retratados. En suma, un libro cuyo interés es evidente para los aficionados a la literatura rusa pero también para los que deseen acercarse a la parte más humana de los grandes escritores, conozcan o no su obra. (Publicada originalmente en www.melibro.com)
Ariodante
Octubre 2010
FICHA DEL LIBRO
Título: Recuerdos de Tolstói, Chéjov y Andréiev | Autor: Maxim Gorki | Editorial: NORTESUR |Páginas 240 | Precio 18€ |
Lev Tolstói es el retrato al que dedica casi la mitad del libro, porque además, incluye un breve texto sobre Sofía Andreievna Tolstaia, su denostada esposa; en él realiza una acalorada defensa de esta abnegada mujer, de sus largos años de convivencia, apoyo y soporte del gran escritor, de su heroica resistencia y ofrece una indulgente mirada sobre la última etapa de su convivencia, acosada por la cizaña que grupos tolstoianos, y sobre todo, la perniciosa influencia de Chertkov sobre el propio Tolstói, su hija Alexandra, y los médicos de la familia, aprovechándose de los desvaríos seniles del gran hombre.
Gorki conoció a Tolstói en Moscú en 1900, pero la base de los textos aquí presentados se localiza en la estancia que ambos coincidieron en Crimea, Oleis y Gaspra, entre 1901-1902. Las principales divergencias que Gorki mantenía con el viejo escritor ruso eran respecto al tema filosófico-religioso-naturista, su teoría de la no violencia y el difuso cristianismo libertario y panteísta del viejo Tolstói. Gorki se dice a sí mismo “¡este hombre se parece a Dios!”. En sus paseos, ambos escritores hablan de literatura, de la vida, de la muerte, de Dios, de las mujeres...Gorki nos traslada sus sensaciones ante la volubilidad del viejo escritor, que unas veces se comportaba de modo violento y otras amable y dulce, como si dos personalidades convivieran bajo ese aspecto huraño y a veces hostil, aparentemente un campesino, pero que escondía al aristócrata, al purasangre de que pronto lanzaba una mirada terrible y gélida al adversario. Nunca pudo desprenderse totalmente, por más que lo deseara, de su íntimo ser noble y orgulloso, que emergía de pronto demostrando su poderío.
La edición de esta obra incluye un interesante postfacio de Lidia Spiridonova, donde se nos dan detalles tanto de la vida de Gorki como de su relación con los tres escritores retratados. En suma, un libro cuyo interés es evidente para los aficionados a la literatura rusa pero también para los que deseen acercarse a la parte más humana de los grandes escritores, conozcan o no su obra. (Publicada originalmente en www.melibro.com)
Ariodante
Octubre 2010
FICHA DEL LIBRO
Título: Recuerdos de Tolstói, Chéjov y Andréiev | Autor: Maxim Gorki | Editorial: NORTESUR |Páginas 240 | Precio 18€ |

Se aúnan en esta edición dos relatos cortos del gran escritor ruso, escritos en su última etapa (1904) y publicados póstumamente, en 1911 y 1912. El conde Lev Tolstoi (Yasnaia Poliana 1828-Astápovo, 1910), un clásico de la literatura mundial, cuyos máximos exponentes literarios son Ana Karenina y Guerra y Paz. La vida de este gran hombre, de este inmenso escritor, discurre en tres periodos: su juventud, turbulenta, peligrosa, arriesgada, apasionada; su madurez, creativa, productiva, canalizando toda su fuerza impetuosa, su torrente vital en la literatura, plasmando su vida por medio de historias; y su vejez, donde la pasión, que continúa en este león humano, se dirige hacia la mística religiosa, hacia un amor a la humanidad, desbarrando por derroteros problemáticos, que le sitúan en un estado de guerra entre la familia y ciertos grupos que quieren aprovecharse de su genial senilidad. Es en esta última etapa donde se ubican los textos que analizamos. LEER MÁS El cupón falso, que es como decir el cheque falso, es la historia de cómo un pequeño y aparentemente poco relevante hecho, una travesura adolescente, para conseguir un poco del dinero que el padre le niega, deriva en una cadena de delitos y de crímenes que van subiendo de tono hasta alcanzar el asesinato a sangre fría, la violencia gratuita y el odio en las entrañas.
Así mismo, en la segunda parte del texto introduce el tema religioso: las pesadillas diabólicas del recluso, el remordimiento y el recuerdo de sus crímenes, así como el contacto con los sectarios del primitivismo cristiano, que postulan el hermanamiento, el amor a la humanidad, y a la vez el igualitarismo: la idea robinhoodiana de robar al rico para darlo al pobre como una igualación a la fuerza, todo esto dentro de un juego de posiciones, en el que las historias van pasando de un personaje a otro, encadenadas, y vemos la evolución de los que han delinquido a partir de aquella primera estafa juvenil. Como en un juego de sillas, donde cada jugador ocupa el lugar que antes ocupaba el vecino y viceversa, en la narración los personajes van cambiando de posición, hasta cerrar la historia con el personaje del comienzo, Mitia. De carácter y forma parabólicas, en cierto modo ejemplarizante, pero con una forma literaria impecable, Tolstoi abre y cierra la historia, anudándola.
Jadzhi Murat, el segundo relato, espléndido texto en el que el narrador nos introduce en sus recuerdos de los años pasados en el ejército, concretamente la campaña rusa en Chechenia, mediado el siglo XIX. Una historia sucedida en Cáucaso- nos dice Tolstoi- hace muchos años, que en parte contemplé en persona, en parte conocí por boca de testigos presenciales y en parte completé con el apoyo de mi propia fantasía. Hay, por tanto, un equilibrio feliz entre la parte histórica, con personajes reales, incluyendo al propio Jadzhi Murat, lugarteniente del cabecilla musulman Shamil, el zar Nicolás I, el príncipe Voróntsov, el príncipe Chernishov...y otros muchos.
Murat, por discrepancias con el jefe Shamil, decide pasarse a los rusos y negociar con ellos, tratando de recuperar a su familia, retenida por Shamil. Los generales rusos mantienen ciertas discrepancias sobre cómo manejarle, que la intervención del zar en persona deja zanjadas. Pero Murat pertenece a otra cultura más atávica, no se aviene a los hábitos civilizados de los rusos. El viejo conflicto entre chechenos y rusos, musulmanes y cristianos, dos culturas antagónicas, en fin, estalla constantemente.
Tolstoi va saltando de un campo a otro, entretejiendo la narración de un soldado ruso y la de Murat y sus seguidores, la del príncipe Voróntsov y el hilo de pensamiento del propio zar, y vuelta a Murat, la intervención de Butler, soldado que en mi opinión representa al propio Tolstoi, en su juventud. La magnífica imagen de Murat a caballo, nos deja una huella indeleble: una presencia majestuosa, erguida como el cardo florido pero rodeado de espinas que origina los recuerdos del autor. Principio y final bellísimamente engarzados, con la metáfora del cardo mutilado en medio del campo yermo.
Ariodante
Enero 2011
FICHA DEL LIBRO
Título: El cupón falso | Autor: Lev Tolstói | Editorial: Nórdica | Traducción: Víctor Gallego | Páginas 298 | Precio 19,50€
Así mismo, en la segunda parte del texto introduce el tema religioso: las pesadillas diabólicas del recluso, el remordimiento y el recuerdo de sus crímenes, así como el contacto con los sectarios del primitivismo cristiano, que postulan el hermanamiento, el amor a la humanidad, y a la vez el igualitarismo: la idea robinhoodiana de robar al rico para darlo al pobre como una igualación a la fuerza, todo esto dentro de un juego de posiciones, en el que las historias van pasando de un personaje a otro, encadenadas, y vemos la evolución de los que han delinquido a partir de aquella primera estafa juvenil. Como en un juego de sillas, donde cada jugador ocupa el lugar que antes ocupaba el vecino y viceversa, en la narración los personajes van cambiando de posición, hasta cerrar la historia con el personaje del comienzo, Mitia. De carácter y forma parabólicas, en cierto modo ejemplarizante, pero con una forma literaria impecable, Tolstoi abre y cierra la historia, anudándola.
Jadzhi Murat, el segundo relato, espléndido texto en el que el narrador nos introduce en sus recuerdos de los años pasados en el ejército, concretamente la campaña rusa en Chechenia, mediado el siglo XIX. Una historia sucedida en Cáucaso- nos dice Tolstoi- hace muchos años, que en parte contemplé en persona, en parte conocí por boca de testigos presenciales y en parte completé con el apoyo de mi propia fantasía. Hay, por tanto, un equilibrio feliz entre la parte histórica, con personajes reales, incluyendo al propio Jadzhi Murat, lugarteniente del cabecilla musulman Shamil, el zar Nicolás I, el príncipe Voróntsov, el príncipe Chernishov...y otros muchos.
Murat, por discrepancias con el jefe Shamil, decide pasarse a los rusos y negociar con ellos, tratando de recuperar a su familia, retenida por Shamil. Los generales rusos mantienen ciertas discrepancias sobre cómo manejarle, que la intervención del zar en persona deja zanjadas. Pero Murat pertenece a otra cultura más atávica, no se aviene a los hábitos civilizados de los rusos. El viejo conflicto entre chechenos y rusos, musulmanes y cristianos, dos culturas antagónicas, en fin, estalla constantemente.
Tolstoi va saltando de un campo a otro, entretejiendo la narración de un soldado ruso y la de Murat y sus seguidores, la del príncipe Voróntsov y el hilo de pensamiento del propio zar, y vuelta a Murat, la intervención de Butler, soldado que en mi opinión representa al propio Tolstoi, en su juventud. La magnífica imagen de Murat a caballo, nos deja una huella indeleble: una presencia majestuosa, erguida como el cardo florido pero rodeado de espinas que origina los recuerdos del autor. Principio y final bellísimamente engarzados, con la metáfora del cardo mutilado en medio del campo yermo.
Ariodante
Enero 2011
FICHA DEL LIBRO
Título: El cupón falso | Autor: Lev Tolstói | Editorial: Nórdica | Traducción: Víctor Gallego | Páginas 298 | Precio 19,50€

Lev Tolstoi (Yasnaia Poliana, 1828, Astapovo, 1910), es un grandísimo representante de la literatura rusa y universal, cuyo centenario se cumple este mes. Autor de una magna obra literaria, escribió, aún muy joven, sobre las dos primer
as décadas de su vida, publicadas en diferentes años: en 1852 (Infancia), 1854 (Adolescencia) y 1857 (Juventud), aunque ésta última, por problemas de censura, no se publicó íntegramente hasta 1928. Se compendia en esta edición las tres obras en las que Tolstoi dirige una mirada literaria hacia sus cercanos orígenes y sus primeros pasos por la vida. (leer más)
as décadas de su vida, publicadas en diferentes años: en 1852 (Infancia), 1854 (Adolescencia) y 1857 (Juventud), aunque ésta última, por problemas de censura, no se publicó íntegramente hasta 1928. Se compendia en esta edición las tres obras en las que Tolstoi dirige una mirada literaria hacia sus cercanos orígenes y sus primeros pasos por la vida. (leer más)En ella se nos presenta como un personaje ficticio, Nikólenka, (en realidad era el nombre de su hermano) y nos describe no sólo sus recuerdos personales, sus vivencias más íntimas, sino las de aquellos que le rodean: su familia, sus padres, sus hermanas y su hermano mayor, al que llama Volodia, su abuela moscovita, y todo un elenco de servidores campestres, en sus distintos grados de servidumbre, mostrándonos el sistema que regía en la sociedad rusa en una época que, a pesar de la revolución francesa, aún se mantenía en sus usos medievales. Enfoca, insisto, las tres obras desde un punto de vista de ficción, aunque muy ancladas en su propia vida, pero sobre todo en sus emociones y sentimientos, no tanto en los hechos reales.
En Infancia, cada uno de sus 28 capítulos podría ser un relato corto. Probablemente sus sentimientos, mezclados con recuerdos, son utilizados de modo literario para crear una infancia parecida a la suya, pero no es un relato real. Diversos flashes se nos disparan para pintarnos un fresco de los momentos más importantes que marcan su niñez, y sus relaciones con los seres más queridos. Curiosamente, uno de sus lazos más fuertes y sinceros es con una vieja criada, Natalia Savishna, ligada a la familia materna, que no sólo ha asistido a la madre de Tolstoi, princesa María Nikoeaievna, sino también a la de los hijos. Se ha convertido en una vieja ama de llaves que lleva el control de la casa y la servidumbre, fiel y devota guardiana de la familia. Al padre, conde Nikolai Illich, lo describe como un padre afable y cariñoso, amante de la caza y el juego, y algo descontrolado con la economía familiar, oscilando entre el campo y la gran ciudad, como luego haría su hijo. La madre es una presencia, una sonrisa, un perfume.
La descripción de su familia y su casa componen el comienzo, y luego, las actividades más importantes: una jornada de caza (la caza era una pasión de Tolstoi, le servía para desfogarse y canalizar su tremenda vitalidad), previa al traslado de él y su hermano a Moscú, a casa de su abuela, para recibir educación allí, ya que hasta el momento, habían sido educados en el pueblo por un tutor, de un modo muy libre. Las relaciones sociales en Moscú, los amigos infantiles, los bailes, su primer amor ingenuo, todo ello es relatado por un muchacho apasionado y muy emotivo. El relato del primer baile y la emoción que le embarga, las luces, los trajes, los movimientos, las mujeres y las niñas, todo ello lo detalla extensamente. La noticia de la enfermedad materna y el terrible relato de su muerte (relato que imagina, ya que su madre murió cuando Lev tenía dos años), nos llega al alma. Con los funerales de la madre y el retorno a Moscú a casa de la abuela, finaliza Infancia.
Adolescencia es algo más breve. En él Tolstoi evoca la vida en casa de la abuela, sus trastadas continuas –era un niño inquieto y conflictivo- sus relaciones con los preceptores, primero con Carlos Ivánovich, de que cuenta su triste historia, y luego con Saint-Jerôme, con el que tiene bastantes choques y al que odia cordialmente. Sus relaciones con Volodia, el hermano mayor, y con el padre, también son tratadas con detalle. Hay ciertas insinuaciones respecto a un naciente interés hacia las habitaciones de las criadas, y el mundo femenino, pero sus relaciones siguen aún confinadas a la familia: las chicas aún están lejanas, sólo en su imaginación a veces aparecen. Finaliza esta segunda parte con la muerte de la abuela –esta ya vivida con menos sentimiento- y sus preparativos para entrar a la Universidad.
Juventud comienza con esos preparativos y con los exámenes. Lo primero, ponerse en orden con Dios: realiza una confesión, le surgen remordimientos, vuelve a confesarse...el relato de estos momentos, su desesperación al descubrir que no lo ha contado todo, su felicidad cuando ya se siente limpio y en paz con Dios, nos pinta una imagen de lo que será a lo largo de su vida una eterna lucha interior. Entrar en la Universidad era entrar en el mundo de los hombres, de los adultos, era hacerse mayor. Y ello conllevaba toda una parafernalia: ropas nuevas, disposición de calesa y caballos propios, asignación económica, libertad de movimientos,...y la posibilidad de hacer muchas necedades, que es lo que ocurre a los que se inician en una nueva posición social. El padre, residente en el campo, les llama para pasar el verano a ambos hermanos, y allí su relación con la Naturaleza es otro punto que será crucial a lo largo de su vida: sus paseos en solitario por los bosques de abedules, respirando el frescor de la hierba y la humedad del amanecer son deliciosos. La noticia del nuevo casamiento del padre les trastorna y crea una cierta revolución en el hogar, aunque finalmente todo es aceptado y los jóvenes vuelven a Moscú para sus estudios. Las veleidades amorosas del joven Lev/ Nikólenka, su fuerte amistad con Dimitri, las juergas con amigos de la facultad, las visitas sociales, las primeras pipas y licores...todo ello es vivido por el autor entre profundas reflexiones y una gran dosis de culpabilidad. Finaliza Juventud con el inevitable suspenso del primer curso, que le ocasiona una fuerte depresión y una serie de propósitos de cambio para el futuro.
Siendo como es una obra juvenil, ya despunta el gran buceador que será de la naturaleza humana. La obra es de agradable lectura, mostrándonos no sólo el despuntar de una vida, sino todo un mundo, un mundo de luces y de sombras, el mundo de la aristocracia, con el contrapunto, muy en segundo plano, de ese otro mundo que les sustenta y rodea y del que Tolstoi apenas era consciente.
Ariodante
Noviembre 2010
Ficha del Libro
Título: Infancia. Adolescencia. Juventud | Autor: León Tolstoi | Editorial: Alianza Editorial |Páginas 520 | Precio 11,50€ |
En Infancia, cada uno de sus 28 capítulos podría ser un relato corto. Probablemente sus sentimientos, mezclados con recuerdos, son utilizados de modo literario para crear una infancia parecida a la suya, pero no es un relato real. Diversos flashes se nos disparan para pintarnos un fresco de los momentos más importantes que marcan su niñez, y sus relaciones con los seres más queridos. Curiosamente, uno de sus lazos más fuertes y sinceros es con una vieja criada, Natalia Savishna, ligada a la familia materna, que no sólo ha asistido a la madre de Tolstoi, princesa María Nikoeaievna, sino también a la de los hijos. Se ha convertido en una vieja ama de llaves que lleva el control de la casa y la servidumbre, fiel y devota guardiana de la familia. Al padre, conde Nikolai Illich, lo describe como un padre afable y cariñoso, amante de la caza y el juego, y algo descontrolado con la economía familiar, oscilando entre el campo y la gran ciudad, como luego haría su hijo. La madre es una presencia, una sonrisa, un perfume.
La descripción de su familia y su casa componen el comienzo, y luego, las actividades más importantes: una jornada de caza (la caza era una pasión de Tolstoi, le servía para desfogarse y canalizar su tremenda vitalidad), previa al traslado de él y su hermano a Moscú, a casa de su abuela, para recibir educación allí, ya que hasta el momento, habían sido educados en el pueblo por un tutor, de un modo muy libre. Las relaciones sociales en Moscú, los amigos infantiles, los bailes, su primer amor ingenuo, todo ello es relatado por un muchacho apasionado y muy emotivo. El relato del primer baile y la emoción que le embarga, las luces, los trajes, los movimientos, las mujeres y las niñas, todo ello lo detalla extensamente. La noticia de la enfermedad materna y el terrible relato de su muerte (relato que imagina, ya que su madre murió cuando Lev tenía dos años), nos llega al alma. Con los funerales de la madre y el retorno a Moscú a casa de la abuela, finaliza Infancia.
Adolescencia es algo más breve. En él Tolstoi evoca la vida en casa de la abuela, sus trastadas continuas –era un niño inquieto y conflictivo- sus relaciones con los preceptores, primero con Carlos Ivánovich, de que cuenta su triste historia, y luego con Saint-Jerôme, con el que tiene bastantes choques y al que odia cordialmente. Sus relaciones con Volodia, el hermano mayor, y con el padre, también son tratadas con detalle. Hay ciertas insinuaciones respecto a un naciente interés hacia las habitaciones de las criadas, y el mundo femenino, pero sus relaciones siguen aún confinadas a la familia: las chicas aún están lejanas, sólo en su imaginación a veces aparecen. Finaliza esta segunda parte con la muerte de la abuela –esta ya vivida con menos sentimiento- y sus preparativos para entrar a la Universidad.
Juventud comienza con esos preparativos y con los exámenes. Lo primero, ponerse en orden con Dios: realiza una confesión, le surgen remordimientos, vuelve a confesarse...el relato de estos momentos, su desesperación al descubrir que no lo ha contado todo, su felicidad cuando ya se siente limpio y en paz con Dios, nos pinta una imagen de lo que será a lo largo de su vida una eterna lucha interior. Entrar en la Universidad era entrar en el mundo de los hombres, de los adultos, era hacerse mayor. Y ello conllevaba toda una parafernalia: ropas nuevas, disposición de calesa y caballos propios, asignación económica, libertad de movimientos,...y la posibilidad de hacer muchas necedades, que es lo que ocurre a los que se inician en una nueva posición social. El padre, residente en el campo, les llama para pasar el verano a ambos hermanos, y allí su relación con la Naturaleza es otro punto que será crucial a lo largo de su vida: sus paseos en solitario por los bosques de abedules, respirando el frescor de la hierba y la humedad del amanecer son deliciosos. La noticia del nuevo casamiento del padre les trastorna y crea una cierta revolución en el hogar, aunque finalmente todo es aceptado y los jóvenes vuelven a Moscú para sus estudios. Las veleidades amorosas del joven Lev/ Nikólenka, su fuerte amistad con Dimitri, las juergas con amigos de la facultad, las visitas sociales, las primeras pipas y licores...todo ello es vivido por el autor entre profundas reflexiones y una gran dosis de culpabilidad. Finaliza Juventud con el inevitable suspenso del primer curso, que le ocasiona una fuerte depresión y una serie de propósitos de cambio para el futuro.
Siendo como es una obra juvenil, ya despunta el gran buceador que será de la naturaleza humana. La obra es de agradable lectura, mostrándonos no sólo el despuntar de una vida, sino todo un mundo, un mundo de luces y de sombras, el mundo de la aristocracia, con el contrapunto, muy en segundo plano, de ese otro mundo que les sustenta y rodea y del que Tolstoi apenas era consciente.
Ariodante
Noviembre 2010
Ficha del Libro
Título: Infancia. Adolescencia. Juventud | Autor: León Tolstoi | Editorial: Alianza Editorial |Páginas 520 | Precio 11,50€ |
Tras c
erca de 150 años escrita Anna Karénina sigue siendo considerada por muchos como la mejor obra de ficción jamás escrita.Anna Karénina se ha convertido en la piedra de toque de
l último siglo para medir la ficción. Si quieren saber si una obra es buena, compárenla con Anna y vean hasta que grado resiste la prueba. La sola mención del título y de su autor León Tolstói evoca elogios sin precedentes entre los críticos literarios y lectores ocasionales. Aun más, en 2007 los propios escritores la eligieron en una encuesta entre mas de cien autores contemporáneos como "la mejor novela jamás escrita". (leer más) ¿Qué hay en Ana Karénina que trasciende hasta ese grado durante tanto tiempo? ¿Cómo es posible que una obra que pudiera ser considerada como una novela de época siga estando vigente hoy?
A primera vista Anna Karénina es un retrato de la sociedad rusa del último tercio del siglo diecinueve. Presenta una gran cantidad de personajes que interactúan en dicha sociedad y detalla las costumbres sociales de aquel tiempo desde diferentes pareceres. Sin duda uno de los grandes activos de esta novela deriva de la capacidad inigualable de Tolstói para crear personajes complejos y a la vez perfilados.
Frecuentemente se considera a Anna Karénina como un dechado del Realismo. Tolstói se apoya fundamentalmente en la caracterización de personajes, la interacción entre ellos y la prosa descriptiva. También se abstiene de entrometerse en su propio texto dejando que la voz narradora se mantenga en un agradable segundo plano. Su trama es lineal y progresiva, no tiene vaivenes ni tampoco juicios, Tolstói se mantiene fiel al argumento y a su narración permitiendo a los lectores extraer sus propios significados y valoraciones del texto. El autor es un maestro del detalle. Cada adjetivo, sustantivo y verbo contribuye al significado global del texto. Incluso se permite los simbolismos tales como el bolso rojo de Anna que aparece de continuo en escenas relacionadas. La crítica social también está implícita en el texto, su trasnochada escala de valores genera una atmósfera de hipocresía que hará mella en su personaje principal llevándola al desenlace final.
Sobre el argumento en sí nos permitimos citar de la propia editorial: “La sola mención del nombre de Anna Karénina sugiere inmediatamente dos grandes temas de la novela decimonónica: pasión y adulterio. Anna Karénina, que Tolstói empezó a escribir en 1873 y no vería publicada en forma de libro hasta 1878, es una exhaustiva disquisición sobre la institución familiar y como dice Víctor Gallego (autor de esta nueva traducción), «una fábula sobre la búsqueda de la felicidad». La idea de que la felicidad no consiste en la satisfacción de los deseos preside la detallada descripción de una galería espléndida de personajes que conocen la incertidumbre y la decepción, el vértigo y el tedio, los mayores placeres y las más tristes miserias.”
El centenario de la muerte de Lev Tolstói, esta nueva edición, su nueva traducción, su inmejorable presentación y el hecho de ser la mejor novela escrita nunca hacen que por primera y última vez le otorguemos un diez.
No se la pierdan.
Marc Canela
Ficha del Libro
Título: Anna Karénina | Autor:Lev Tolstói | Editorial: Alba | Páginas: 1008 | Precio : 44€
Com
pra este libro o cualquier otro en Fnac.es y recibe gratis un LIBRINO de Ediciones B
A primera vista Anna Karénina es un retrato de la sociedad rusa del último tercio del siglo diecinueve. Presenta una gran cantidad de personajes que interactúan en dicha sociedad y detalla las costumbres sociales de aquel tiempo desde diferentes pareceres. Sin duda uno de los grandes activos de esta novela deriva de la capacidad inigualable de Tolstói para crear personajes complejos y a la vez perfilados.
Frecuentemente se considera a Anna Karénina como un dechado del Realismo. Tolstói se apoya fundamentalmente en la caracterización de personajes, la interacción entre ellos y la prosa descriptiva. También se abstiene de entrometerse en su propio texto dejando que la voz narradora se mantenga en un agradable segundo plano. Su trama es lineal y progresiva, no tiene vaivenes ni tampoco juicios, Tolstói se mantiene fiel al argumento y a su narración permitiendo a los lectores extraer sus propios significados y valoraciones del texto. El autor es un maestro del detalle. Cada adjetivo, sustantivo y verbo contribuye al significado global del texto. Incluso se permite los simbolismos tales como el bolso rojo de Anna que aparece de continuo en escenas relacionadas. La crítica social también está implícita en el texto, su trasnochada escala de valores genera una atmósfera de hipocresía que hará mella en su personaje principal llevándola al desenlace final.
Sobre el argumento en sí nos permitimos citar de la propia editorial: “La sola mención del nombre de Anna Karénina sugiere inmediatamente dos grandes temas de la novela decimonónica: pasión y adulterio. Anna Karénina, que Tolstói empezó a escribir en 1873 y no vería publicada en forma de libro hasta 1878, es una exhaustiva disquisición sobre la institución familiar y como dice Víctor Gallego (autor de esta nueva traducción), «una fábula sobre la búsqueda de la felicidad». La idea de que la felicidad no consiste en la satisfacción de los deseos preside la detallada descripción de una galería espléndida de personajes que conocen la incertidumbre y la decepción, el vértigo y el tedio, los mayores placeres y las más tristes miserias.”
El centenario de la muerte de Lev Tolstói, esta nueva edición, su nueva traducción, su inmejorable presentación y el hecho de ser la mejor novela escrita nunca hacen que por primera y última vez le otorguemos un diez.
No se la pierdan.
Marc Canela
Ficha del Libro
Título: Anna Karénina | Autor:Lev Tolstói | Editorial: Alba | Páginas: 1008 | Precio : 44€
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El conde Lev Nicolaievitch Tolstoi (Yasnaia Poliana, 1828-1910) es uno de los más grandes escritores que ha conocido la literatura universal. Huérfano desde muy niño, cuidado y educado por tutores, cursó estudios de leyes en la Universidad de Kazán, estudios que abandonó para ingresar en el ejército, a los 23 años. Tenía adscritos a sus propiedades unos trescientos siervos, ya que en aquella época en Rusia aún imperaba el sistema feudal. Cuando se dejó el Ejército se dedicó a escribir y vivir de sus rentas. Pero antes hizo una serie de viajes por Europa que, lejos de animarle, le asquearon y se encerró en sus propiedades, se casó con Sofía Behrs, tuvo trece hijos y a los cincuenta años sufrió una crisis espiritual que le llevó a una serie de radicalismos y desequilibrios, renunciando a sus privilegios y viviendo como un campesino, hasta su huida de casa y muerte en una estación de tren.Ariodante







